<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://laalegriadelavida.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>LA ALEGRIA DE LA VIDA</title><description>El primer blog de un futuro y esperanzado escritor</description><link>https://laalegriadelavida.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>La luz al final del camino</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2012/042501-la-luz-al-final-del-camino.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2012/042501-la-luz-al-final-del-camino.php</guid><description><![CDATA[<p>&iexcl;&iexcl;Cu&aacute;ntas ganas de escribir esta nota!!.&nbsp;</p><p>Muchos de vosotros sab&eacute;is que acabo de pasar por una de esas malas experiencias que hacen a uno como m&iacute;nimo reflexionar acerca de la vida, llegando en algunos casos a plantearse el sentido de la vida.</p><p>El viernes 6 de Abril, maldito d&iacute;a que no podr&eacute; borrar nunca de mi memoria, sufr&iacute; un edema pulmonar agudo complicado con una intoxicaci&oacute;n de toxinas tiroideas. Traducido al lenguaje m&aacute;s sencillo: estuve al borde de la muerte. V&iacute; la luz al comienzo del camino.</p><p>Pero los m&eacute;dicos cumpliendo inmejorablemente con su labor consiguieron retenerme all&iacute;. Me tumbaron all&iacute; y esperaron que vosotros me convencier&aacute;is para no partir.</p><p>Todo se volvi&oacute; negro. No sab&iacute;a que hac&iacute;a all&iacute;. Ni sab&iacute;a c&oacute;mo escapar de all&iacute;.</p><p>Uno a uno, cada uno de vosotros, desfil&oacute; ante mi d&aacute;ndome su apoyo, su energ&iacute;a. D&iacute;a a d&iacute;a, cada uno de vosotros abri&aacute;is los ojos en las camas esperando que yo lo hubiera hecho en la de la UCI. Segundo a segundo, creyentes y no creyentes, ni&ntilde;os y mayores, pedia&iacute;s a Dios que me diera fuerzas para abrir los ojos. Perdi&aacute;is vuestro tiempo para unir vuestras fuerzas a las de Silvia e intentar arrancarme de la oscuridad.</p><p>Y gracias a vuestras ilusiones, vuestras fuerzas, vuestras razones, vuestro amor, vuestros sentimientos, vuestros deseos, vuestros anhelos, al final despert&eacute;.</p><p>Hoy puedo daros las gracias a todos desde la tranquilidad de mi casa, desde mi ordenador, abrazado a mi maravillosa mujer, que ha luchado a brazo partido a mi lado, sufriendo lo insufrible, haciendo posible lo imposible. Y acariciando a mi futura hija, la cual ahora s&oacute;lo se tranquiliza cuando nota la voz y la mano de su padre.</p><p>Me siento m&aacute;s unido a todos vosotros que nunca. Ya conoc&iacute;a el significado de la palabra amistad pero ahora la conozco a un nivel superior. S&oacute;lo confio en ense&ntilde;aros en alg&uacute;n momento ese nivel.</p><p>Me gustar&iacute;a daros las gracias personalmente uno a uno pero sois tantos los que hab&eacute;is ayudado que tardar&iacute;a varias vidas en hacerlo. Imaginad que lo hago. Recibid mi agradecimiento en forma de abrazo y poneros en el pecho una medalla en forma de las miles de l&aacute;grimas que he derramado cuando he escuchado vuestras voces de aliento.</p><p>OS QUIERO.</p>]]></description><pubDate>Wed, 25 Apr 2012 23:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>Sue&#xF1;o</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/122101-sueno.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/122101-sueno.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: medium;"><strong>Una retah&iacute;la continua de amenazantes olas golpean violentamente los laterales de ese pedazo de madera al que algunos se atrev&iacute;an a llamar patera. Un aterrado silencio envuelve a los guerreros que han osado desafiar al oc&eacute;ano en una noche tan inh&oacute;spita. S&oacute;lo el mon&oacute;tono rugido del motor logra interponerse en la batalla en que ambos bandos se encuentran inmersos. Otra guerra parece tener lugar en el cielo entre pesadas nubes negras cargadas de lluvia y los finos rayos que desprende la luna en su tr&aacute;nsito diario. Ombuto, permanece imp&aacute;vido sentado a proa, sin ser capaz de escapar del influjo hipn&oacute;tico de la gran muralla que la oscuridad ha desplegado delante de ellos. Intenta encontrar una se&ntilde;al de tierra firme y celebrar la victoria frente a la gran masa de agua. Api&ntilde;ado en la misma postura desde que se inici&oacute; el viaje apenas es capaz de sentir si sus piernas siguen debajo de su cuerpo. Nueva vida en tierra extra&ntilde;a. No le importa la andana de viento fr&iacute;o enviada por el invisible enemigo porque al atravesar el duro pelo de azabache queda prendido en &eacute;l &nbsp;un nombre lleno de esperanza: Espa&ntilde;a. </strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>Desde que tuvo la conciencia suficiente para comprender y analizar el futuro que le esperaba en el pueblo sinti&oacute; la necesidad de buscar su sitio en otro lugar. Su lugar ten&iacute;a que estar m&aacute;s all&aacute; de las monta&ntilde;as que rodeaban su aldea. Las penurias a sufrir eran muchas y los momentos de alegr&iacute;a m&aacute;s bien escasos. No se ve&iacute;a toda la vida portando el cayado heredado de su padre que le se&ntilde;alaba como el pastor del pueblo. Odiaba a las cabras en su totalidad, desde su asqueroso olor hasta el desagradable sabor de su carne asada en el fuego del hogar. Ni siquiera era capaz de imaginarse casado por obligaci&oacute;n, como marcaba la tradici&oacute;n, &nbsp;con alguna de las desgarbadas mujeres que viv&iacute;an por all&iacute;. Pero a pesar de todo eso nunca hab&iacute;a estado convencido por completo de dar el paso adelante hasta que un d&iacute;a, un viajero perdido, le habl&oacute; de una tierra lejana. Tras varios d&iacute;as charlando acerca de ese otro lugar del mundo las cadenas que le ataban a su familia y a su tierra se cayeron a plomo sin que nadie m&aacute;s a su alrededor se diera cuenta de ello.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>Una noche se march&oacute; con la esperanza de que fuera para siempre. Abandon&oacute; en sigilo la casa que compart&iacute;a con su familia bajo el amparo de una oscuridad que parec&iacute;a unirse a su causa. No soportar&iacute;a ver reflejada la verg&uuml;enza de la fuga en el rostro de su padre. O de p&eacute;rdida de un hijo en la cara de su madre. Sab&iacute;a que no entender&iacute;an la decisi&oacute;n que tanto le hab&iacute;a costado asumir.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>&nbsp;El camino hasta la costa fue muy duro. El hambre y el cansancio se hicieron compa&ntilde;eros de su viaje. A pesar de vagar por el desierto durante varias jornadas no pudo evitar que su alma se emparara de una tristeza gris. En cada pueblo o ciudad desempe&ntilde;aba cualquier trabajo que le reportara algunas monedas con las que intentar acallar las protestas de su est&oacute;mago o los gritos secos de su garganta. Tampoco pod&iacute;a permitirse excesos pues deb&iacute;a guardar parte para pagar el pasaje y eso le imped&iacute;a desprenderse de tan molestos acompa&ntilde;antes. Cuando, despu&eacute;s de varios meses de traves&iacute;a, llego al pueblo costero a&uacute;n necesitaba muchas monedas. No tuvo m&aacute;s remedio que esperar algo m&aacute;s de un a&ntilde;o hasta poder pagar la cantidad solicitada por esos inhumanos comerciantes de vidas humanas.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>Mientras tanto sigui&oacute; sobreviviendo. Se acomod&oacute; en un reba&ntilde;o de tiendas junto con otras personas que como &eacute;l esperaban su oportunidad para cruzar la frontera azul que les separaba de una nueva vida. El ambiente era desolador. Ni&ntilde;os llorando por el hambre que les apreta el est&oacute;mago y el esp&iacute;ritu. Ancianos consumidos yaciendo moribundos al sol. Mujeres envejecidas prematuramente rebuscando algo que llevar a la boca de sus hijos. Desgraciados aprovechando cualquier oportunidad para apropiarse de las monedas ba&ntilde;adas por la sangre y el sudor de otros. Los que no mor&iacute;an de hambre lo hac&iacute;a a mano de estos malnacidos. Algunos ten&iacute;an mejor suerte y&nbsp; tardaban poco en marchar. A pesar de todo, nunca tuvo miedo. Intent&oacute; buscar alg&uacute;n sitio retirado para poder dormir en calma pero la polic&iacute;a era muy estricta. Su negra piel le imped&iacute;a confundirse con el entorno. Ante tal tesitura decidi&oacute; esconder sus escasas pertenencias&nbsp; lejos de all&iacute;. </strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>El llanto de un bebe rasga repentinamente el silencio que los envuelve. Los tres salvajes que dirigen el cayuco se giran hacia el autor del desacato y con grandes aspavientos y una voz tan dura como cruel amenazan con arrojarlo a las fauces del enemigo si no cesa en el empe&ntilde;o de descubrir su posici&oacute;n. La madre, una joven que hace poco que dej&oacute; de jugar, comienza a temblar ante la posibilidad de que los matarifes cumplan su amenaza. Trata de acallar la rabia del soldadito raso que se niega a seguir m&aacute;s tiempo esperando el desenlace de la aventura. Ombuto intenta atraer su atenci&oacute;n gesticulando con la cara y haciendo extra&ntilde;as formas con sus manos imitando animales. Tras unos segundos m&aacute;s de tensi&oacute;n, el ni&ntilde;o abandona su postura de rebeld&iacute;a y todo vuelve a quedar en una calma relativa.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>Uno de los generales de la tropa se gira hacia ellos y entre susurros les informa que se encuentran cerca de la costa. S&oacute;lo les separan 15 minutos, el comienzo de la &uacute;ltima batalla. Les exigen que permanezcan en absoluto silencio o su misi&oacute;n habr&aacute; sido in&uacute;til al ser descubiertos por la polic&iacute;a espa&ntilde;ola, el &uacute;ltimo escollo a superar. Ombuto, como soldado obediente, acata la orden conteniendo la respiraci&oacute;n. Comienza a experimentar una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n en todo su ser. Cada metro que recorre se hace m&aacute;s intensa. Es la libertad. Una sonrisa surge sin previo aviso en su rostro. </strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>De repente, el motor cesa su trabajo y el barco queda parado a merced de las olas. Las caras de los patrones han cambiado. Preocupaci&oacute;n y miedo. Alg&uacute;n esp&iacute;a les ha informado a trav&eacute;s del &nbsp;tel&eacute;fono que han sido descubiertos. Una patrulla se encamina a interceptarles. Ante el inminente enfrentamiento que se acerca s&oacute;lo hay dos opciones a elegir. La retirada es la elecci&oacute;n. Comienzan a desprenderse de componentes del batall&oacute;n de ilusos e indefensos que les acompa&ntilde;a. Ombuto es uno de los primeros en ser arrojado al enemigo. El oc&eacute;ano le recibe con una fr&iacute;a pu&ntilde;alada que se clava en sus entra&ntilde;as. Las mujeres lloran desconsoladas pidiendo clemencia para ellas y sus hijos, inocentes actores de la tragedia. La piedad es un concepto olvidado para individuos tan crueles. En segundos abandonan el lugar dejando tras de s&iacute; un islote de pobres soldados abandonados a su suerte. En tal estado de ansiedad ninguno es capaz de asumir su destino y luchan entre ellos para mantenerse a flote. Los ni&ntilde;os son los primeros en sucumbir al instinto de supervivencia. Los hombres se aferran a las mujeres para evitar morir ahogados. Algunas intentan zafarse. Otras prefieren acabar pronto con el sufrimiento llenando sus pulmones de agua salada, corriendo tras los hijos que partieron antes. Ombuto mira horrorizado la sinraz&oacute;n que se ha apoderado de sus compa&ntilde;eros de viaje. Su mente refresca la sensaci&oacute;n de libertad vivida. S&oacute;lo est&aacute; a 15 minutos cumplir su sue&ntilde;o. Una distancia no excesivamente grande para un buen nadador como &eacute;l. Gira y comienza a nadar entre cuerpos inertes empleados como tablas de salvaci&oacute;n. Con mucho esfuerzo y la ayuda de su mente logra que su coraz&oacute;n no se ablande ante los gritos desesperados &nbsp;de ayuda que se clavan en su espalda. Una brazada, dos brazadas.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>En sus ojos cargados de l&aacute;grimas aparecen im&aacute;genes producto del esfuerzo l&iacute;mite al que est&aacute; sometiendo a su exiguo cuerpo. Ahora est&aacute; sentado delante de una gran mesa alargada repleta de abundantes alimentos y preciosas botellas de m&uacute;ltiples colores. Una chimenea pr&oacute;xima le proporciona una agradable sensaci&oacute;n de calidez. Una puerta se abre y entra una bella mujer de larga cabellera rubia rodeada de chiquillos con piel de caf&eacute; con leche. M&aacute;s tarde se vio regresando triunfalmente a su pueblo y a sus padres recibi&eacute;ndole como a un h&eacute;roe.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>&nbsp;Otra brazada m&aacute;s. Sent&iacute;a la cercan&iacute;a de tierra firme en su interior pero a&uacute;n no divisaba la l&iacute;nea de luces que la anunciaban. S&oacute;lo eran 15 minutos, hab&iacute;a dicho un indeseable.&nbsp; Los m&uacute;sculos de los brazos se iban atenazando cada vez m&aacute;s por causa del esfuerzo realizado y de la temperatura g&eacute;lida de las aguas. Comenzaba a sentirse algo d&eacute;bil. Su confianza iba aminorando. Su cabeza se llen&oacute; de una espesa nube negra y las im&aacute;genes desaparecieron por completo. Una riada de terror arranca de cuajo la poca esperanza que a&uacute;n le queda. Tal vez no ser&iacute;a capaz de llegar a cumplir su sue&ntilde;o. Trata de animarse a si mismo repiti&eacute;ndose que era el momento de ser fuerte y proseguir la lucha hasta el final. Re&uacute;ne todo el ardiente valor que encuentra en su congelado cuerpo para continuar su traves&iacute;a.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>Tras cinco minutos m&aacute;s flotando, sin apenas moverse, &nbsp;segu&iacute;a sin distinguir nada parecido a tierra firme. Llevaba m&aacute;s de media hora sufriendo sobre la superficie del oc&eacute;ano, luchando por sobrevivir y cumplir su destino. De pronto un reflej&oacute; de lucidez ilumina la oscuridad en que se halla p&eacute;rdida su mente. Eran 15 minutos a bordo de la patera, lo que pod&iacute;a significar m&aacute;s de una hora nadando. En ese preciso instante comprende que no lo conseguir&aacute; nunca. Apenas pod&iacute;a mantenerse a flote. Aprovech&oacute; las l&aacute;grimas que desbordaban sus ojos para expulsar la rabia que se acumulaba en su interior por el grave error cometido. Su ans&iacute;a por un futuro mejor le iba a costar la vida. Recuerda todos los momentos que ha vivido hasta llegar all&iacute; y descubre que ha tenido muchas se&ntilde;ales que le indicaban que su aventura tendr&iacute;a un desenlace fatal.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;"><strong>Su cuerpo comienza a hundirse lentamente entre las fr&iacute;as aguas. No se resiste. Desea acabar cuanto antes con tanto dolor. Nada puede cambiarse llegado el momento final. Ha perdido su particular batalla con la vida. Como un &uacute;ltimo gesto de fortaleza se obliga a mantener sus ojos abiertos. Quiere morir viendo la inmensidad del cielo como en las noches de verano en que so&ntilde;aba con su destino. Un sue&ntilde;o que nunca crey&oacute; que acabar&iacute;a as&iacute;.</strong></span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 21 Dec 2010 21:48:00 +0000</pubDate></item><item><title>La leyenda del abuelo Botxo</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/112102-la-leyenda-del-abuelo-botxo.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/112102-la-leyenda-del-abuelo-botxo.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Hab&iacute;amos decidido pasar nuestro primer aniversario de boda en Navarra. Una elecci&oacute;n que marcar&iacute;a nuestras vidas para siempre. Cuatro d&iacute;as alejados del estresante Madrid, dejando atr&aacute;s los problemas que durante las &uacute;ltimas semanas nos hab&iacute;an atormentado tanto f&iacute;sica como mentalmente. Seg&uacute;n aumentaban los kil&oacute;metros recorridos en el coche, m&aacute;s liberados nos encontr&aacute;bamos. Las risas aparecieron de repente mientras cant&aacute;bamos a d&uacute;o una nueva canci&oacute;n en la radio.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Como viajeros expertos que &eacute;ramos,&nbsp; el primer d&iacute;a acudimos a la oficina de turismo para recibir informaci&oacute;n experta acerca de los mejores lugares que pod&iacute;amos visitar en la regi&oacute;n. Nos recorrimos Pamplona de cabo a rabo, disfrutando de cada rinc&oacute;n que encontr&aacute;bamos a cada paso que d&aacute;bamos por la ciudad. Para m&iacute; lo m&aacute;s especial fue realizar a pie el recorrido tradicional de los encierros, evento que no suelo perderme cada a&ntilde;o, all&aacute; donde est&eacute;. El viaje de retorno al hotel estuvo cargado de cierto aire de misticismo. Suave lluvia. Carretera escasamente iluminada. Luna llena. Parec&iacute;a como si de un momento a otro nos fu&eacute;ramos a cruzar con alg&uacute;n druida. Nos re&iacute;mos ante la extra&ntilde;a posibilidad que cruzaba nuestras agotadas mentes.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Despu&eacute;s de cenar y ya instalados c&oacute;modamente sobre la mullida cama, revisamos los tr&iacute;pticos que nos hab&iacute;a entregado la amable dependienta, para establecer nuestros objetivos del d&iacute;a siguiente. Concretamos que ser&iacute;a el Monasterio de Irantzu y el Nacedero del Urederra, mezcla de cultura y naturaleza.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Al d&iacute;a siguiente despertamos de buen humor despu&eacute;s de haber descansado pl&aacute;cidamente durante toda la noche. Nos preparamos para nuestro nuevo d&iacute;a de visitas por Navarra. El d&iacute;a hab&iacute;a amanecido gris y lluvioso. Un fuerte viento helado agitaba las hojas de los &aacute;rboles cercanos. Nos pusimos encima toda aquella ropa de abrigo que hab&iacute;amos llevado en nuestras maletas. Tras un fuerte desayuno, emprendimos el viaje.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">La primera etapa nos result&oacute; muy placentera. Un monasterio casi totalmente reconstruido perdido a los pies de la sierra de Urbasa. Tuvimos que correr desde el coche hasta el monasterio para evitar terminar calados hasta los huesos. Durante la visita a la capilla, escasamente iluminada, experimentamos un momento m&iacute;stico. Una m&aacute;quina se trag&oacute; una moneda de 50 c&eacute;ntimos y de pronto un canto gregoriano se apoder&oacute; del recinto. Me dieron ganas de arrodillarme y pedir perd&oacute;n por mis pecados, como si Dios mismo fuera a entrar por alguno de los ventanales. Nos abrazamos sintiendo como nuestras almas se convert&iacute;an en una sola. Un momento muy especial para nuestro aniversario.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Tras un delicioso caldo caliente en la cafeter&iacute;a, que recompuso nuestros helados cuerpos, continuamos hasta el segundo punto de nuestro itinerario, el nacedero del Urederra. Durante el camino de ida, s&oacute;lo silencio, roto en alguna ocasi&oacute;n por las indicaciones del GPS. La paz se hab&iacute;a apoderado de nuestra mente y ninguno quer&iacute;a romper tan maravilloso momento.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Aparcamos el coche cerca de un bar, pr&oacute;ximo al comienzo del sendero. Ten&iacute;amos por delante un agradable paseo de 6 kil&oacute;metros por un camino completamente embarrado por la cantidad de agua ca&iacute;da. Luego, 2 kil&oacute;metros m&aacute;s si quer&iacute;amos contemplar el nacimiento del r&iacute;o. Paseamos cogidos de la mano hasta llegar a la verja que indicaba el inicio de la ruta campestre. Nos pusimos a andar con fuerza y alegr&iacute;a a pesar de lo resbaladizo del terreno. Tras una curva nos encontramos, a lo lejos, con otro valiente que hab&iacute;a decidido desafiar las adversas condiciones atmosf&eacute;ricas. Era el t&iacute;pico parroquiano de pueblo. Un hombre mayor, con la cara surcada de arrugas y con la boina negra calada hasta las orejas. Portaba una larga vara de madera para evitar caerse&nbsp; y un abrigo que desprend&iacute;a un fuerte olor a oveja.</span></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&nbsp;Buenos d&iacute;as &ndash; salud&eacute; educadamente.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Buenos d&iacute;as caminantes. &iquest;Van ustedes al Nacedero?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Bueno, esa es nuestra intenci&oacute;n. Ya veremos si somos capaces.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Seguro que s&iacute;. Ustedes son j&oacute;venes y el camino no es excesivamente duro. &iquest;Me permiten que les acompa&ntilde;e? Resulta algo aburrido caminar s&oacute;lo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Por supuesto. No hay problema.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Proseguimos los tres por el sendero marcado, acompa&ntilde;ados por el anciano, que se nos present&oacute; como Arturo, aunque seg&uacute;n &eacute;l todos en el pueblo le llamaban Botxo. Los primeros 6 kil&oacute;metros se nos pasaron en un suspiro mientras Botxo nos iba contando an&eacute;cdotas vividas en el bosque cuando era joven. La mayor&iacute;a de sus compa&ntilde;eros de andanzas hab&iacute;an fallecido hace tiempo pero recordaba cada historia como si hubieran sucedido ayer mismo. Nos alertaba de los peligros que iban apareciendo en el camino, como rocas sueltas, zonas m&aacute;s resbaladizas o ramas excesivamente bajas. Incluso sab&iacute;a el nombre de cada &aacute;rbol o de cada ave que nos &iacute;bamos encontrando. Era un gu&iacute;a perfecto.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Iniciamos el ascenso hasta el Nacedero. Botxo iba delante indic&aacute;ndonos la mejor forma de ascender. Yo tropec&eacute; un par de veces y nuestro anciano acompa&ntilde;ante, m&aacute;s r&aacute;pido de reflejos de lo que aparentaba su edad, evit&oacute; mi segura ca&iacute;da con su larga vara.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Por fin, despu&eacute;s de 15 interminables y duros minutos, divisamos el salto de agua que marcaba el fin de nuestro viaje y el inicio del r&iacute;o. En las proximidades, a una altura de 20 metros hab&iacute;an colocado una plataforma para observarlo m&aacute;s de cerca. Subimos hasta ella para sacar algunas fotos que confirmar&aacute;n nuestra visita a tan bello paraje. Nos aproximamos a la barandilla para contemplar la fant&aacute;stica catarata formada en la pared plana de la sierra.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Tengan cuidado al asomarse, amigos- nos previno Botxo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No se preocupe, tendremos cuidado &ndash; contest&oacute; atentamente mi mujer.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No, no. &iexcl;Tengan mucho cuidado! &ndash; grit&oacute; Botxo claramente enfadado.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Mi mujer y yo nos miramos extra&ntilde;ados antes tal explosi&oacute;n del mal genio. Ya me ve&iacute;a cruzando algo m&aacute;s que palabras con &eacute;l.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Tranquilo, Botxo. Y, sobretodo, no grite.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No, no. &iquest;Ven aquella piedra peque&ntilde;a de all&iacute;? &ndash; pregunt&oacute; Botxo se&ntilde;alando a un peque&ntilde;o saliente cerca de la plataforma.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Si. Claro que la veo, como para no verla.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pues, yo no la vi &ndash; sentenci&oacute; Botxo mientras su figura se iba desvaneci&eacute;ndose en el aire hasta desaparecer por completo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Mi mujer y yo nos miramos at&oacute;nitos durante escasos segundos. Los necesarios para ser conscientes de lo que acab&aacute;bamos de presenciar. Salimos corriendo como alma que lleva el diablo. Corrimos y corrimos sin cesar. Ca&iacute;mos varias veces sobre el barro, empapando por completo nuestras ropas. Un miedo irracional se hab&iacute;a apoderado de nuestras mentes, alejando todo capacidad de raciocinio de su interior.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">No cesamos de galopar hasta llegar al pueblo. All&iacute; nos sentimos definitivamente a salvo. Entramos en el bar, con el coraz&oacute;n todav&iacute;a a punto de salir por nuestras bocas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pero, &iquest;qu&eacute; co&ntilde;o les ha pasado? Vaya pintas. &ndash; pregunt&oacute; la camarera</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No lo sabemos pero todav&iacute;a estoy acojonados &ndash; dije casi entre l&aacute;grimas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No me cuente m&aacute;s. Sin duda, ustedes han visto al abuelo Botxo, &iquest;verdad?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Exacto. &iquest;C&oacute;mo lo sabe?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Es una leyenda propia de esta sierra. Un anciano, el abuelo Botxo, que gu&iacute;a a los viajeros a trav&eacute;s de camino hasta el Nacedero. Una penitencia por una vida llena de malas acciones. No son los primeros y seguro que tampoco ser&aacute;n los &uacute;ltimos. &iquest;Qu&eacute; les pongo?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Una botella de agua y 2 tilas. Necesito tranquilizarme para poder volver a coger el coche.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Tras intentar relajarnos, nos volvimos raudos en coche hasta el hotel. No volvimos a salir de la habitaci&oacute;n hasta el momento de volver a Madrid. Hablamos largo y tendido sobre lo ocurrido. De vuelta a casa decidimos no cont&aacute;rselo a nadie. Sin duda, nos tomar&iacute;an por locos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 21 Nov 2010 13:09:00 +0000</pubDate></item><item><title>Relato. Ni olvido ni perd&#xF3;n. Sentimientos</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/112101-relato-ni-olvido-ni-perdon-sentimientos.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/112101-relato-ni-olvido-ni-perdon-sentimientos.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;"><strong>NI OLVIDO NI PERD&Oacute;N, SENTIMIENTOS</strong></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Confieso que nunca me han gustado especialmente los hospitales. Tal vez por la cantidad de malas experiencias vividas entre sus paredes. De ni&ntilde;o por los sufrimientos vividos con diversas enfermedades. De adulto por las irremediables p&eacute;rdidas de personas con gran significado en mi vida personal.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Hoy no iba a ser distinto de ocasiones anteriores. Un desagradable escalofr&iacute;o por todo mi cuerpo me acompa&ntilde;&oacute; desde el parking hasta llegar frente a la puerta de la habitaci&oacute;n. Entr&eacute; sin llamar. En su interior, mi consumido padre yac&iacute;a sobre el menudo lecho observando absorto la televisi&oacute;n. Mi madre permanec&iacute;a a su lado, como hab&iacute;a hecho durante toda su vida juntos. Se entreten&iacute;a leyendo a hurtadillas una revista del coraz&oacute;n. Simple excusa para que mi envejecido padre no viera sus ojos cubiertos por el roc&iacute;o de la tristeza y enrojecidos de tanto frotar para borrar cualquier rastro. Sus ojos, enmarcados entre negras cejas y oscuras ojeras, denotaban que hab&iacute;a vuelto a pasar la noche en vela. Atesoraba demasiadas en su haber pero se negaba rotundamente a que la responsabilidad de su cuidado cayera sobre otra persona.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Hola chicos, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;n ustedes? &ndash; canturre&eacute; imitando a los payasos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Hola hijo&nbsp; &ndash; las palabras sal&iacute;an lentamente de la boca de mi padre mientras intentaba alejar su menuda cabeza rapada de la almohada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Tranquilo, no te esfuerces. Ya me acerco yo &ndash; le indiqu&eacute; mientras mi coraz&oacute;n me atra&iacute;a a la cama y mis ojos quedaban atrapados en las enredadas manos de mi madre sobre su cara, llorando ya sin ning&uacute;n disimulo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Me inclin&eacute; para darle un beso en la frente tal y como hab&iacute;a ido haciendo todos los d&iacute;as desde que le hospitalizaron durante una fr&iacute;a madrugada del mes de enero. Su cuerpo se mostraba m&aacute;s consumido y desgastado cada d&iacute;a que pasaba. Sus manos, antes curtidas y robustas por el duro trabajo, se hab&iacute;an convertido en tristes fantasmas del pasado. &Aacute;rboles secos y olvidados desprovistos de las hojas que anta&ntilde;o les dieron belleza y valor, transform&aacute;ndolos en horribles y quebradizos. Su pecho, me recordaba a esas duras tablas de madera que las mujeres del pueblo utilizaban para lavar la ropa en las turbias agua del r&iacute;o. Un nudo se form&oacute; dentro de mi garganta conduciendo el torrente de saliva hacia el mar de mis ojos provocando su desbordamiento.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pero bueno, &iquest;c&oacute;mo va a llorar un hombre como t&uacute;? &ndash; dijo mi padre tomando mi cara entre sus huesudas manos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Enti&eacute;ndeme papa. Es muy dif&iacute;cil verte as&iacute;. Estoy deseando que mejores para esa comida que nos prometimos hace alg&uacute;n tiempo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;No mientas! &ndash; exclam&oacute; - . Sabes que no he soportado nunca la mentira. Esta ma&ntilde;ana, durante la visita del doctor he pedido sinceridad y me ha confirmado lo que me tem&iacute;a. No hay vuelta atr&aacute;s, es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de d&iacute;as.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Esa claridad tan brutal y directa acrecent&oacute; la tristeza que aferraba fuertemente mi alma y por proximidad afectiva tambi&eacute;n lo hicieron las l&aacute;grimas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No, papa. Ver&aacute;s como dentro de unos d&iacute;as te sentir&aacute;s mejor. T&uacute; siempre has sido una persona muy fuerte y tenaz. Sabes que los m&eacute;dicos siempre tienden a exagerar para curarse en salud.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Por Dios, Carlos &iquest;a qu&eacute; viene ahora esa actitud tuya?. Cuando a uno le llega la hora de partir, le llega y punto. No entiendo porque te apenas pues yo me siento tan triste. La felicidad ha estado presente durante toda mi vida y me voy con la sensaci&oacute;n del trabajo bien hecho. He cumplido todos mis deseos sin excepci&oacute;n con una mujer que me ha amado sin medida y con el mejor regalo que a uno le pueden hacer en forma de hijo. Un hijo que siempre ha estado a mi lado a&uacute;n cuando ten&iacute;a problemas m&aacute;s graves a los que prestar su atenci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; voy a tener pena?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Porque a&uacute;n te quedan muchas cosas que vivir.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No sigas por ah&iacute;. Eso es chantaje emocional. Cada persona vive aquello que tiene que vivir. Hay momentos buenos, otros menos buenos y algunos malos.&nbsp; Lo m&aacute;s&nbsp; importante es aprender de todos y cada uno de ellos y disfrutarlos en su justa medida.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Un inc&oacute;modo silencio se apoder&oacute; de la habitaci&oacute;n. S&oacute;lo roto por el trasiego de la gente frente a la puerta entreabierta de la habitaci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Anda, cambia que este programa es tan horrible que como contin&uacute;e vi&eacute;ndolo un rato m&aacute;s, seguro que ten&eacute;is que llamar al forense &ndash;dice apuntando hacia la tele con su&nbsp; &iacute;ndice.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Ni rastro del mando a distancia. Desde que era peque&ntilde;o recuerdo a mi padre o a mi madre intentando encontrarlo. La tecnolog&iacute;a no se hab&iacute;a hecho para ellos. Lo m&aacute;s moderno que ten&iacute;an era un DVD, un regalo de reyes. A&uacute;n se podr&iacute;a vender como nuevo. Finalmente lo encuentro justo debajo de la cama, cerca del brazo de mi padre. Seguro que intent&oacute; usarlo y se cay&oacute; al suelo. Est&aacute; manchado de Betadine, sin duda, utilizado para curar la herida en su brazo de la inc&oacute;moda v&iacute;a. Al reincorporarme mi cabeza se golpea con uno de los hierros que sostienen la cama. Un alarido de dolor resuena en toda la habitaci&oacute;n y parte del hospital. Asustada mi madre, salta del sill&oacute;n como un resorte corriendo hacia m&iacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Por Dios, Carlos, que susto. &iquest;Est&aacute;s bien? &ndash; acierta a preguntar mi temblorosa madre</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No pasa nada, s&oacute;lo ha sido el golpe &ndash; contesto a mi lentamente a mi madre, escupiendo con dolor cada palabra.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">El mareo se va apoderando poco a poco de m&iacute;. Mi mente se llena de una pesada niebla. Antes de caerme redondo al suelo, aparto a mi madre del brazo con desesperaci&oacute;n para que dej&eacute; libre el camino hasta algo m&aacute;s blando. Termino cayendo a plomo sobre el sill&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Carlos, Carlos &ndash; grita mi madre con gran angustia -&iquest;Seguro que te encuentras bien?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pues no del todo, me estoy mareando. Pero no te preocupes que enseguida se me pasa.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Mi madre, ordenada jefa vitalicia de enfermer&iacute;a de la casa de los Rodr&iacute;guez por una corte de seres angelicales, se marcha corriendo al pasillo en busca de alg&uacute;n experto facultativo que pueda dar un diagn&oacute;stico completo de la protuberancia que corona mi cabeza. Duele y palpita como si, del golpe, mi coraz&oacute;n se hubiera desplazado all&iacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Mi madre aparece en la puerta acompa&ntilde;ada de una rolliza enfermera ataviada con un impoluto traje blanco. Un rayo de sol atraviesa las dos figuras y se clava en mi cabeza aumentado a&uacute;n m&aacute;s el profundo dolor. Entrecerrar los ojos para evitarlo me produce a&uacute;n m&aacute;s tortura. Por fin, cierran la puerta y la sombra vuelve a rodearme calm&aacute;ndome en parte.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">La cara de la enfermera denota un cierto enfado, sin duda, por haberse visto interrumpida en sus m&uacute;ltiples labores.&nbsp; Sus labios apretados afirman el pensamiento inicial. Mi madre ha sido una persona muy cargante durante toda su vida, sobre todo, cuando su familia anda por medio. No cesa de insistir hasta que consigue aquello que se propone o desea. A pesar de algunas cuantas malas contestaciones recibidas sigue sin cambiar de actitud ante lo que ella considera necesario e importante. Incluso, al poco de enterarnos de la enfermedad que sufr&iacute;a mi padre, llegu&eacute; a pensar que ser&iacute;a capaz de acabar con ella a base de repetirle que se fuera. Me imaginaba al c&aacute;ncer salir corriendo del cuerpo de mi padre rog&aacute;ndola que se callara.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">La enfermera toma mi testa con ambas manos y realiza un an&aacute;lisis perif&eacute;rico del producto residual de tan duro golpe.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Menudo golpe que te has tenido que dar, machote. Tiene un color extra&ntilde;o pero no es nada grave. El tiempo todo lo cura. &ndash; sentencia la enfermera, tras un brillante an&aacute;lisis de 10 segundos, con una fina voz poco acorde con su desarrollado cuerpo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Gracias, se&ntilde;orita &ndash; respondo gi&ntilde;ando un ojo, primer s&iacute;mbolo de gratitud que cruza por mi dolorida mollera.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Anda, espera un momento aqu&iacute;, gal&aacute;n, que voy a buscar algo por la planta con que hacerte una peque&ntilde;a cura.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No se&ntilde;orita, no hace ninguna falta, de verdad.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;C&oacute;mo que no hace falta? &iquest;Aqu&iacute; quien es la experta en la materia? &ndash; gru&ntilde;e la enfermera, herida en su orgullo profesional.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Era para no incomodarla m&aacute;s. Tendr&aacute; asuntos m&aacute;s importantes que atender.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Le prometo que no es molestia. Me inclinar&iacute;a a afirmar que m&aacute;s bien se trata de un placer. &iquest;No querr&aacute; quedarse con una fea marca con esa carita tan linda? &ndash; replica con desparpajo mientras se cierra la puerta de la habitaci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;Qu&eacute; simp&aacute;tica y guapa es la chica!, &iquest;no crees? &ndash; sonr&iacute;e picarona mi madre, pose&iacute;da por el esp&iacute;ritu de la anciana Celestina.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Desde que me march&eacute; de su casa para vivir en mis propias carnes la sensaci&oacute;n de libertad, ha insistido, en cada oportunidad que se le brindaba, en buscarme una pareja con la que &ldquo;asentarme en la vida&rdquo;. Tantas y tantas veces que hace ya a&ntilde;os que dej&eacute; de contarlas. Y lo peor es que no ha cejado en el empe&ntilde;o.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Mama, ya te he dicho mil veces que no necesito compa&ntilde;&iacute;a en mi vida. &iquest;Cu&aacute;ndo entender&aacute;s que disfruto siendo libre, sin ning&uacute;n tipo de atadura? .No me apetece nada tener que dar explicaciones a nadie de lo que hago o dejo de hacer en mi vida. No insistas m&aacute;s, por favor.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Perdona hijo si te he molestado. Es la ilusi&oacute;n de tener alg&uacute;n d&iacute;a nietos como el resto de mis amigas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">El ataque siempre se produce por el mismo lado. Y encima siendo hijo &uacute;nico, la carga que deposita, con cada referencia del tema, es mayor y m&aacute;s pesada. A veces siento la culpabilidad rond&aacute;ndome cuando contemplo a mis padres cariacontecidos cuando se trata en los eventos familiares este tema de la descendencia.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Mi madre se queda mirando al horizonte infinito a trav&eacute;s de la ventana. Sus ojos comienzan de nuevo a destilar pedacitos de pena impregnados en su alma. Me tambaleo hasta llegar a ella para abrazarla con todas mis fuerzas. Mis brazos se convierten en el refugio deseado. El rostro de mi padre queda surcado de finas grietas brillantes evidenciando la gran emoci&oacute;n sentida.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No llores m&aacute;s, hombre. Con tanto drama nos quedaremos secos los tres.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Ella besa tiernamente su mejilla, con miedo, como si se pudiera romper en mil fragmentos. Permanec&iacute;a ensimismado contempl&aacute;ndolos cuando la enfermera irrumpi&oacute; empujando un carrito para las curas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pero bueno, &iquest;qu&eacute; est&aacute; pasando aqu&iacute;?. Menudo espect&aacute;culo. Vaya &aacute;nimos que le est&aacute;n dando hoy, don Luis&nbsp; &ndash; sonr&iacute;e la enfermera.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;S&oacute;lo es un momento de baj&oacute;n &ndash; se excusa mi madre separ&aacute;ndose de su marido.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;A ver grandull&oacute;n, si&eacute;ntate aqu&iacute;, que vamos a intentar menguar ese chich&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">En menos de un minuto lo tengo desinfectado y adornado con una rid&iacute;cula tirita infantil, cortes&iacute;a de nuestra amiga enfermera. Y de propina un sonoro beso en la frente. Al final tendr&eacute; que invitarla a cenar. La enfermera retorna a su rutina en el hospital tras una lluvia de sentidos agradecimientos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">-&nbsp;&iquest;Por qu&eacute; no aprovechas que est&aacute; Carlos para ir a desayunar y darte un paseo para que se te despeje la cabeza?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pues lo cierto es que me vendr&iacute;a bien tomar algo de aire fresco. Y ya empiezo a tener un poco de hambre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Coge una chaqueta colgada del respaldo de una silla. Nos pregunta si alguno hemos visto su bolso, que no lo encuentra. Finalmente abre un armario met&aacute;lico y all&iacute; esta. Un beso para cada uno sirve a modo de despedida y dejarnos por fin solos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Ya se ha marchado? &ndash; pregunta mi padre mientras se incorporaba sobre la cama.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;S&iacute;, creo. Ha salido de la habitaci&oacute;n porque he o&iacute;do la puerta. Aunque tal vez est&eacute; cerca terminando de ultimar mi venta.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No me extra&ntilde;ar&iacute;a&nbsp; &ndash; afirma mi padre entre carcajadas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Me pareci&oacute; esperanzador escuchar una risa de mi padre. Por un momento, cre&iacute; en la posibilidad de su recuperaci&oacute;n. Olvid&eacute; incluso se encontraba gravemente enfermo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Hijo. Tengo que pedirte perd&oacute;n. Antes te he mentido. &ndash;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;En qu&eacute;? &ndash; pregunt&eacute; haciendo memoria de la conversaci&oacute;n anterior.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No es cierto que no haya nada que me apene antes de morir. Tengo algo en mi interior que me lleva causando muchos quebraderos de cabeza a diario.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Y quieres cont&aacute;rmelo a m&iacute;?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Bueno, creo que este es un buen momento, tal vez no tenga m&aacute;s tiempo. Y no es que quiera cont&aacute;rtelo a ti sino que debo hacerlo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Papa, por favor. Evitar hablar as&iacute;. Hacer referencias continuas sobre tu muerte hace que me sienta mal y triste.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;No hijo! Me niego a olvidar el tema de mi muerte. Deber&iacute;as de afrontarlo cuanto antes para no sufrir m&aacute;s de lo que debas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Tengo tiempo de sobra para hacerme a la idea. &ndash; conteste algo enfadado por la nueva rega&ntilde;ina.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Los dolores van aumentando, as&iacute; como las dosis del calmante. Mira la velocidad endiablada del goteo. Gota, gota, gota,&hellip; Pero bueno, c&aacute;llate de una vez, que me distraes.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Vale, vale. No se enfade usted se&ntilde;or gru&ntilde;&oacute;n. Espera que acerco la silla que llevo un buen rato de pie y empiezan a dolerme las piernas.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Bien, as&iacute; no tendr&eacute; que gritar, que no estoy para esfuerzos in&uacute;tiles.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Voy papa.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">A mi mente acudieron numerosos recuerdos de mi ni&ntilde;ez con un padre, mucho m&aacute;s joven y vital. De pie, en la mesa, en el coche, d&aacute;ndome &oacute;rdenes y yo acat&aacute;ndolas con un respeto que incluso ahora me parece desmesurado.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Tengo que confesarte algo que va a cambiar tu vida. Y, tal vez, los recuerdos que conserves de tu infancia. No quiero hacerte da&ntilde;o de forma gratuita pero ser&aacute; conveniente para tu futuro y para mi descanso.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Me estas empezando a asustar con este comentario pre-apocal&iacute;ptico.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Mira, ya sabes que no soy de esas personas a las que le gustan irse por las ramas. Siempre he sido muy directo, terriblemente directo en ocasiones. Bien, all&aacute; vamos. Debes de saber que, que,&hellip;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Por Dios, quieres soltarlo de una vez. Me estoy poniendo nervioso.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Ufff, pues.. yo no soy tu padre biol&oacute;gico. Por fin. Ya lo he confesado.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;De qu&eacute; est&aacute;s hablando hombre?- dije levant&aacute;ndome violentamente de la silla.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Te contar&eacute; toda la historia pero si&eacute;ntate de nuevo e intenta tranquilizarte. Yo conoc&iacute;a a tu madre desde que &eacute;ramos peque&ntilde;os pues viv&iacute;amos en casas diferentes pero que compart&iacute;an un gran patio donde sal&iacute;amos a jugar. Hab&iacute;a mucha complicidad entre los dos. Pero se cort&oacute; en seco cuando me traslad&eacute; a Madrid a estudiar. Estuve a punto de renunciar porque por esa &eacute;poca empez&aacute;bamos a tontear. Pero mi padre me quit&oacute; pronto la idea. Hab&iacute;an trabajado muy duro para conseguir el dinero para que su hijo no fuera un simple palurdo hombre del campo y tuviera un buen futuro lejos de all&iacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Volv&iacute;a todos los veranos pero la relaci&oacute;n se fue enfriando debido a la distancia. En uno de esos veranos me enter&eacute; que se iba a casar en breve. Estaba embarazada y no quedaba otra soluci&oacute;n que el matrimonio. Los padres decidieron celebrar la boda cu&aacute;nto antes pero habr&iacute;a de esperar unos p&aacute;peles necesarios. Por culpa de eso tu madre no se cas&oacute;. Y gracias.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">El era un caradura, que ten&iacute;a su oficio y beneficio en vender libros casa por casa. Se llamaba Carlos y hab&iacute;a llegado unos a&ntilde;os antes con su familia. De ah&iacute; tu nombre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Hizo una pausa para beber un poco de agua pues la boca se le hab&iacute;a quedado seca con tanta charla. Tras recolocarse de nuevo sobre la cama continu&oacute; el relato.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">-&nbsp;Era un hombre al que le gustaba mucho disfrutar de la vida en solitario. Tu madre se quedaba esperando en casa para hacer las labores propias de los novios pero la mayor&iacute;a de los d&iacute;as Carlos ten&iacute;a cosas m&aacute;s importantes que hacer. Un d&iacute;a, tu madre se cans&oacute; de esa vida y fue a buscarle al bar donde sol&iacute;a parar todos los d&iacute;as. Ese d&iacute;a hab&iacute;a bebido m&aacute;s de la cuenta como de costumbre. Se sinti&oacute; herido en su orgullo masculino cuando solicito respuesta a sus desplantes. La zarande&oacute; delante de todos los presentes e incluso levant&oacute; la mano con la clara intenci&oacute;n de golpearla delante de sus amigos de borrachera para restaurar su honor de hombre. Le agarr&eacute; la mano antes de que llegara a tocar su cara. El objetivo de la ira que brillaba en sus ojos cambio a m&iacute;. Llegamos a las manos hasta que algunos clientes del bar lograron separarnos. Carlos, orden&oacute; a tu madre a gritos que volviera a casa pero ella estaba aterrorizada en un rinc&oacute;n del bar. Ten&iacute;a miedo a las posibles represalias. Todo el mundo intent&oacute; sin &eacute;xito que se tranquilizar&aacute;. Tras una r&aacute;faga de insultos, a cual m&aacute;s duro, abandon&oacute; corriendo el bar y nadie m&aacute;s le volvi&oacute; a ver por el pueblo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pero eso no puede ser verdad. Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os &iquest;Por qu&eacute; no me lo ha contado ella? &ndash; pregunt&eacute; con cierta desesperaci&oacute;n en mi voz</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Desconozco el motivo. Puede que fuera para evitarte el dolor de la noticia o por pura verg&uuml;enza. Conoces lo celosa que es con su vida privada. Despu&eacute;s de la espantada de Carlos la gente del barrio fueron muy crueles con su situaci&oacute;n. Embarazada y abandonada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Joder, es muy fuerte. &iquest;No ser&aacute; una broma?. Estoy alucinando. &iquest;Por qu&eacute; no se ha atrevido a dec&iacute;rmelo? &iquest;y por qu&eacute; t&uacute; tampoco?.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Bueno, hijo, es normal que reacciones as&iacute;, que te surjan dudas, que te enfades.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;Hazme un favor! &iexcl;No me llames hijo!.&nbsp; Est&aacute; claro que no eres mi padre. No te permito llamarme hijo. Dudo incluso de que ella sea mi madre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;No te consiento que hables as&iacute;&nbsp; tu madre!- grit&oacute; mientras me cruzaba la cara con una sonora bofetada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Mira, padre, Luis o qui&eacute;n seas. &iexcl;Vete al infierno!. No quiero volver a verte m&aacute;s- dije mientras tomaba r&aacute;pidamente mi abrigo tirando la silla al suelo y sal&iacute;a por la puerta de la habitaci&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Yo la quer&iacute;a. Siempre estuve enamorado de ella. Me cans&eacute; de ver como la gente la hac&iacute;a sufrir, como la verg&uuml;enza la com&iacute;a por dentro. Sus ojos se apagaron. Y eso no pod&iacute;a soportarlo despu&eacute;s de haberme quedado tantos d&iacute;as embelesado por el brillo de sus ojos infantiles. Por eso la propuse matrimonio y nos marchamos a Madrid. La he amado todo este tiempo y la seguir&eacute; amando por siempre jam&aacute;s. Juntos te dimos el hogar que necesitabas. No puedes pasar del amor al odio en tan poco tiempo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-&nbsp;&nbsp;Creo Luis, que todav&iacute;a sigues viendo en m&iacute; el ni&ntilde;o que rescataste junto con mi madre. Pero ya soy lo suficiente maduro como para decidir acerca de mis sentimientos. Te lo repito porque creo que no me has escuchado. &iexcl;Vete al infierno!.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Paso enfurecido a trav&eacute;s de la puerta, abierta de par en par con violencia, camino del ascensor para poder alejarme r&aacute;pidamente de all&iacute;. La enfermera pasa a mi lado, intenta decirme algo, pero ahora mismo no deseo ni puedo hablar con nadie. Acelero a&uacute;n m&aacute;s el paso agachando la cabeza evitando mirarla a los ojos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Bajo en el ascensor hasta el parking. Comienzo a temblar producto de la rabia contenida y los nervios de la noticia. El resto de pasajeros contemplan aterrorizados mis gestos. No puedo controlarme. Alguno pensar&iacute;a que estoy con el mono o escapando de la planta de psiquiatr&iacute;a. Al llegar busco mi coche sin &eacute;xito. La inquietud del momento impide cualquier tipo de razonamiento por parte de mi sobrecargada mente. Soy incapaz de encontrarlo. Regreso a las cercan&iacute;as del ascensor. Me siento en unas escaleras cercanas. Estallo, por fin, en un llanto silencios e incontrolable. Tapo mi cara con las manos porque no soporto que me vean llorar. No puedo creerlo. Pero mi cabeza me recuerda que &eacute;l nunca miente. Un grito de rabia rompe el silencio.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Paso un buen rato all&iacute; sentado. Consigo recomponer los miles de pedazos rotos en los que ha quedado mi alma. <em>&Aacute;nimo, tu puedes. Debes seguir adelante. Esto no puede afectarte.</em> Tras 15 minutos revisando uno a uno los coches aparcados logro hallar mi coche. Arranco. Primera. T&uacute;nel de salida. Ticket. Acelero con ans&iacute;a. El deseo de llegar a casa es considerable.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">No recuerdo nada del camino de regreso. Llave. Se abre la puerta de garaje. Entra el coche. Se cierra la puerta. Me adentro en mi refugio. Nada m&aacute;s cerrar la puerta comienzo a desvestirme. Subo a la primera planta. Abro el grifo. Me siento bajo el fuerte chorro helado con la esperanza de que arrastre las dudas. Necesito relajarme, olvidar. <em>No ser&aacute; f&aacute;cil pero tengo que intentarlo o me destrozar&aacute; por dentro</em>. El agua comienza a caldearse. La paz va llegando. Permanezco una hora en la misma postura pues no me quedan fuerzas para intentarlo. Me siento d&eacute;bil, perdido en el desconcierto originado por la confesi&oacute;n.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Con las pocas fuerzas que logr&oacute; reunir rompo la atracci&oacute;n establecida entre mi enrojecido cuerpo y el blanco asiento improvisado. Salgo de all&iacute;, desnudo y empapado, en busca de una botella de whisky olvidada tras alguna fiesta. Hielo, alcohol y el sill&oacute;n acogi&eacute;ndome entre sus brazos terminan de conseguir la tranquilidad anhelada. Aunque lo intento con todas mis fuerzas no soy capaz de olvidar lo ocurrido en la ma&ntilde;ana. Luis no es mi padre. Las dudas se apoderan sin piedad de mis pensamientos. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si Rosa tampoco fuera mi madre? &iquest;Ser&aacute; realmente el ingeniero jubilado que dice ser? &iquest;Mis abuelos son verdaderos o tampoco? &iquest;A qui&eacute;n puedo pedir ayudar para tragar todo esto? .La bebida se limita a ralentizas las preguntas que circulan por mi desolada mente. El sopor aparece sin previo aviso. No soy capaz de mantener los ojos abiertos. Los p&aacute;rpados se transforman en pesados bloques que obstruyen herm&eacute;ticamente mis ojos. Caigo en un profundo sue&ntilde;o.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Un fuerte e insistente sonido me transporta de regreso al mundo de los mortales. Resuena en la lejan&iacute;a, sin cesar, un bucle infinito de una melod&iacute;a vagamente familiar. El sol hace tiempo que claudic&oacute; ante la Luna y la oscuridad invade la ciudad. Intento poner los cinco sentidos en encontrar el causante de tal alboroto. Mi embotada cabeza no logra descifrar las se&ntilde;ales sonoras. Ni siquiera me ayuda a comprender donde me encuentro. Me parece que viene de la cocina. Empujo mi cansado cuerpo por el pasillo con la firme intenci&oacute;n de frenar semejante esc&aacute;ndalo. Debajo de un mont&oacute;n de ropa, localizo al culpable. El maldito m&oacute;vil. &iquest;Qui&eacute;n ser&aacute; a estas horas de la noche?.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Si? &iquest;Qui&eacute;n es?. Silencio. Oiga si es una broma voy a colgar.- balbuceo ante el micr&oacute;fono del aparato.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Ya est&aacute;. Todo ha terminado. Tu padre ha muerto. &ndash; reconozco al otro lado la voz de mi madre oculta tras los sollozos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Perdona pero no era mi padre. Me da exactamente igual.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;No hables as&iacute; de tu padre! &ndash; chilla hist&eacute;rica mi madre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;No te quieres enterar, madre? Esta ma&ntilde;ana me cont&oacute; vuestra historia, ese secreto que con tanto empe&ntilde;o hab&iacute;as ocultado. S&eacute; que &eacute;l no era mi verdadero padre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Te lo cont&oacute; todo? &iquest;Incluso, c&oacute;mo tu abuelo me ech&oacute; de casa al quedarme embarazada y sin marido?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No. De eso no me hablo &ndash; susurr&eacute; intentado asimilar la nueva informaci&oacute;n proporcionada por mi madre en estado de shock.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Se atrevi&oacute; a dar la cara por m&iacute;. Se sacrific&oacute; trabajando duramente para que no nos faltar&aacute; nunca nada. Incluso perd&iacute;a parte de su tiempo libre por compartir momentos contigo a pesar de necesitar descanso. Renunci&oacute; a su familia, la cual le repudi&oacute;, para formar la suya propia.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Mira, madre, no quiero perder m&aacute;s tiempo hablando del tema. D&eacute;jame en paz que quiero dormir. Tendr&aacute;s otras cosas de las que preocuparte ahora mismo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No, no pienso dejarte tranquilo porque estas cometiendo una terrible equivocaci&oacute;n. Se lo debes a Luis aunque no haya sido tu padre. Ha sido alguien muy importante para ti y creo que le debes un respeto. Te ha tratado como si fueras su hijo. Y t&uacute; le has considerado hasta hoy tu padre. No llevas sus genes. &iquest;Y qu&eacute;? Lo que importa son los sentimientos. Y tu verdadero padre carec&iacute;a por completo de ellos. Era una persona ruin, da&ntilde;ina. No era capaz de ver m&aacute;s all&aacute; de su propia persona. Y me alegro de haberle perdido de vista.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;No quiero o&iacute;rte hablar as&iacute; de mi padre! &ndash; protest&eacute; alzando la voz</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;C&aacute;llate! No le llegaste a conocer y eso que has ganado. &iquest;Hubieras podido soportar ver c&oacute;mo me apaleaba cada vez que llegaba a casa? &iquest;Soportar&iacute;as sus palizas sin rechistar? Eso es lo que te hubiera tocado vivir a su lado. As&iacute; que, d&uacute;chate para ver si se te pasa la borrachera, v&iacute;stete y ven corriendo al hospital. Es el sitio en el que debes de estar.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Y colg&oacute;. Estaba acostumbrado a las reprimendas de mi madre pero no a que fueran tan directas y cortantes. Volv&iacute; a sentarme en el sof&aacute;. Las noticias recibidas durante el d&iacute;a se centrifugaban a mayor velocidad cada segundo que pasaba. &iquest;Qu&eacute; deb&iacute;a hacer? &iquest;ir?&iquest;quedarme?&iquest;olvidar?&iquest;recordar?. Cre&iacute;a que me iba a estallar de un momento a otro.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Otra vez mi madre ten&iacute;a raz&oacute;n, como en innumerables ocasiones. Nunca le daba raz&oacute;n aunque finalmente terminaba reconoci&eacute;ndolo en mi fuero interno y hacia caso de sus recomendaciones. Tal vez no fuera mi verdadero padre pero se hab&iacute;a portado como si lo fuera. No exist&iacute;an dudas en mi interior acerca de la importancia que Luis hab&iacute;a tenido en mi propia vida. Lo m&iacute;nimo que podr&iacute;a hacer era presentarle mis respetos por ello.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Si quer&iacute;a salir de casa tendr&iacute;a que vestirme pues me hab&iacute;a quedado dormido desnudo despu&eacute;s de la reparadora ducha. Camino parsimoniosamente por el pasillo en direcci&oacute;n a mi dormitorio. Tendr&eacute; que buscar algo limpio, negro y elegante. El siempre me recalc&oacute; que un caballero deb&iacute;a de ser elegante ante cualquier situaci&oacute;n en la que se viera inmerso. Mientras rastreo en el armario, mis ojos caen a plomo sobre la mesilla de noche. Rodeada de un marco de madera y protegida del paso del tiempo por un cristal, aparece una foto juntos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Una sensaci&oacute;n cruza mi alma como un rel&aacute;mpago y vuelve a convertirla en terreno desolado. Mentiras. He vivido entre mentiras. No puedo confiar en sus palabras. No quiero ser part&iacute;cipe de m&aacute;s mentiras. El no las soportaba y me ense&ntilde;&oacute; a m&iacute; a no hacerlo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Mierda &ndash; mascullo entre diente &ndash; otra cosa que agradecerle.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Me tumbo en la cama convirti&eacute;ndola en mar embravecido con las gotas de la tristeza que empapan mi alma. No soy capaz de olvidar los enga&ntilde;os que acompa&ntilde;aron nuestras vidas. &iquest;Perdonar? Podr&iacute;a ser la soluci&oacute;n pero tampoco alcanzo esa meta.&nbsp; Sin perd&oacute;n ni olvido la situaci&oacute;n parece complicada de solventar. De repente, se enciende una bombilla en el interior de mi alma. Tengo por alg&uacute;n lado un &aacute;lbum de fotos que mi madre me regal&oacute; la &uacute;ltima vez que estuvo por aqu&iacute;. Ya recuerdo. Est&aacute;n en el despacho. Continua dentro de la misma bolsa. Me siento sobre la alfombra. Una foto con Melchor, uno de los tres Reyes Magos. Recuerdo ese d&iacute;a. Detr&aacute;s de la barba se atisba un rostro familia. Es la cara feliz de Luis. M&aacute;s l&aacute;grimas invaden el espacio que otras ocupaban hasta hace poco. Se desbordan formando r&iacute;os que desembocan bajo la comisura de mis labios. &iquest;Qu&eacute; importa una mentira que sirve para proporcionar una felicidad inmensa y alejar los fantasmas de un pasado repleto de dolor y sufrimiento? Mis padres lo hab&iacute;an logrado durante 42 a&ntilde;os y 3 meses. Y eso es lo que hacen los buenos padres por sus hijos. Luis hab&iacute;a sido mi padre durante toda mi vida, a pesar de los genes. Termin&eacute; de vestirme y me marche corriendo hacia el hospital. Mi madre necesitaba mi apoyo. Las luces de la ciudad se iban apagando mientras el sol irrump&iacute;a con fuerza en el cielo azulado anunciado un nuevo d&iacute;a.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">Al llegar, todos los sentimientos que se hab&iacute;a acumulado durante el d&iacute;a pasado, se vuelven imparables y abrazo con fuerza el cuerpo maltrecho de mi madre. Vuelvo a ver, por &uacute;ltima vez, a mi difunto padre. No permanec&iacute; m&aacute;s de cinco minutos contempl&aacute;ndole pues era incapaz de soportar la tormenta de sensaciones que estallo en mi alma. Lo justo para agradecerle todo lo que hab&iacute;a hecho por mi, toda la felicidad con la que reg&oacute; mi vida desde el primer momento en que tuve conciencia de que &eacute;l era mi padre.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: medium;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Sun, 21 Nov 2010 12:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>Nuevo escrito sobre Navidad</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/111601-nuevo-escrito-sobre-navidad.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/111601-nuevo-escrito-sobre-navidad.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: medium;">Aqui os dejo otro relato m&aacute;s:</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;Era incapaz de recordar la cantidad exacta de tragos que hab&iacute;an abrasado su gaznate desde que entr&oacute; en el bar y se sent&oacute; sobre un taburete pr&oacute;ximo a la barra. Calculaba que deb&iacute;an de ser muchos pues Casimiro era, ahora mismo, incapaz de ver con claridad m&aacute;s all&aacute; del brazo extendido intentando descifrar la hora en el reloj. Ni siquiera recordaba qu&eacute; le hab&iacute;a llevado all&iacute;. Intent&oacute; pensar en ello pero s&oacute;lo le supuso un inc&oacute;modo e insistente dolor de cabeza que apareci&oacute; de repente. Se acababan las fiestas navide&ntilde;as y el local estaba repleto de clientes celebrando la noche de Reyes. Decidi&oacute; pedir la &uacute;ltima antes de marchar a casa para ver si mitigaba en parte el dolor. Tampoco ten&iacute;a prisa. No hab&iacute;a nadie esper&aacute;ndole.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;Soltero empedernido con 42 primaveras a sus espaldas. Nunca hab&iacute;a surgido en su vida la oportunidad de iniciar algo parecido a una relaci&oacute;n amorosa, ni siquiera hab&iacute;a sentido las famosas mariposas en el est&oacute;mago ante alguna de las mujeres que hab&iacute;an pasado por su vida y por su cama. Era un apasionado de la libertad en todas sus formas. Algunos de sus amigos le hab&iacute;an catalogado como n&oacute;mada de la era moderna. De ello daban fe sus m&uacute;ltiples viajes por el extranjero y trabajos. Hab&iacute;a pasado alg&uacute;n tiempo en Londres, Paris, Nueva York, Z&uacute;rich e incluso 6 meses en la ex&oacute;tica Madagascar antes de decidir regresar definitivamente a Espa&ntilde;a. Un buen d&iacute;a, al despertar, sinti&oacute; la necesidad de volver.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;Y all&iacute; estaba, despu&eacute;s de tanto ir y venir por el mundo, tomando copas, sin cesar y sin sentido, en aquel bar. Las sienes le segu&iacute;an latiendo, al ritmo fren&eacute;tico de la m&uacute;sica que retumbaba en el local, a pesar de los profundos tragos que proporcionaba&nbsp; a la copa. El tintineo de los hielos en el vaso ya vac&iacute;o incrementaba la sensaci&oacute;n de v&eacute;rtigo en la que se encontraba inmerso. Lo mejor era marcharse de all&iacute; e intentar despejarse un poco. Pens&oacute; en su amplia y mullida cama y termin&oacute; por convencerse de que era la mejor opci&oacute;n con tal nivel de alcohol en sangre.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;En la calle hac&iacute;a un fr&iacute;o de mil y un demonios. Un inc&oacute;modo viento helado recorr&iacute;a la ciudad congelando todo lo que encontraba a su paso, aunque reconoc&iacute;a que aliviaba en parte su sufrimiento. Se subi&oacute; la cremallera del abrigo hasta arriba, meti&oacute; las manos en los bolsillos y comenz&oacute; a caminar en direcci&oacute;n a su destino. La agradable sensaci&oacute;n del primer momento se fue disipando a medida que la sangre comenz&oacute; a fluir con m&aacute;s fuerza por su cuerpo. La riada del whisky consumido termin&oacute; por llegar a todas las partes de su menguado organismo, especialmente a su cerebro. El mareo se duplic&oacute; en cuesti&oacute;n de segundos. Una mano invisible apret&oacute; con fuerza su est&oacute;mago produci&eacute;ndole las primeras nauseas. Intent&oacute; resistir pero a la segunda embestida comprendi&oacute; que no aguantar&iacute;a hasta llegar a casa. Se enganch&oacute; al primer &aacute;rbol que encontr&oacute; cerca y encorvando su espalda para evitar que las salpicaduras, procedi&oacute; a aliviar su carga. Perdi&oacute; brevemente el equilibrio y a punto de caer sobre los restos de su noche de desenfreno. El malestar, en lugar de remitir como era de esperar, aument&oacute; con virulencia. Las venas de las sienes amenazaban con explotar de un momento a otro. Una densa niebla cubri&oacute; sus ojos. Perdi&oacute; la noci&oacute;n del lugar en el que se encontraba. S&oacute;lo le quedaba el consuelo de que sus pies a&uacute;n recordaban el camino y continuaron su viaje, arrastr&aacute;ndole con ellos.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;Alg&uacute;n iluminado del&nbsp; Ayuntamiento hab&iacute;a dedicado el escaso tiempo libre que le quedaba, despu&eacute;s de las labores propias de peloteo, a plantar farolas a diestro y siniestro, en un af&aacute;n desmedido por embellecer esa parte de la ciudad. La calle estaba perfectamente iluminada pero supon&iacute;an un riesgo a&ntilde;adido en su intento de llegar sano y salvo a su mullida cama. Una pas&oacute; a toda velocidad por su derecha, otra por su izquierda. Iba esquiv&aacute;ndolas como su escasa conciencia le permit&iacute;a. De pronto, una surgi&oacute; de la nada y su cabeza impact&oacute; violentamente contra ella. Su cuerpo qued&oacute; extendido en el duro y frio suelo. No lleg&oacute; a perder la consciencia pero se vio obligado a cerrar los ojos con fuerza por el intenso dolor que se acumulaba en su cuerpo debido al golpe.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;Cuando pudo volver a abrirlos parec&iacute;a estar en otro mundo. Deb&iacute;a de estar sangrando porque notaba cierto rio tibio por el lado derecho de la cara. Tres rostros aparecieron sobre &eacute;l. Sus ojos reflejaban preocupaci&oacute;n por su estado, que deb&iacute;a de ser realmente calamitoso. Uno de ellos extendi&oacute; su brazo para ayudarle a levantarse de la acera. La subida fue un aut&eacute;ntico suplicio. Todo daba vueltas, como si le hubieran metido directamente en el centrifugado de la lavadora.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Est&aacute;s bien? &ndash; dijo uno de ellos con marcado acento cubano</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;S&iacute;, creo que s&iacute;. &ndash; susurr&oacute; el et&iacute;lico Casimiro</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Est&aacute; usted sangrando &ndash; afirm&oacute; con rotundidad uno de los rostros medio oculto tras una larga barba blanca</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;Joder!. Debo de seguir borracho. No puede ser.- dijo Casimiro mientras se echaba las manos a la cabeza.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Para m&iacute; que este tipo est&aacute; en estado de shock &ndash; coment&oacute; el tercero</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Dios, que fuerte. &iexcl;Pero si son los tres reyes magos! &ndash; grit&oacute; euf&oacute;rico Casimiro mientras corr&iacute;an de un lado a otro de la acera.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Definitivamente, est&aacute; en estado de shock. Deber&iacute;amos llamar a una ambulancia o acercarle a alg&uacute;n hospital.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pues tendremos que acercarle a alg&uacute;n hospital. Ninguno tenemos m&oacute;vil y no veo una m&iacute;sera cabina para llamar al SAMUR.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;Qu&eacute; co&ntilde;o llamar a una ambulancia! &iexcl;Estoy de puta madre! &iexcl;Qu&eacute; grande, los reyes!</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Este tipo lleva una casta&ntilde;a encima que no entiendo c&oacute;mo puede mantenerse en pie. Me llega hasta aqu&iacute; el olor del whisky cada vez que abre la boca.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pero, &iquest;qu&eacute; hac&eacute;is aqu&iacute; parados, tontos? Ten&eacute;is muchos regalos que repartir a los ni&ntilde;os. Marcharos.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No es mala idea. Deber&iacute;amos irnos. Ya se le pasar&aacute; la curda.- dijo la barba blanca</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Yo no puedo dejarle aqu&iacute; en este estado. Mira c&oacute;mo le corre la sangre. &iquest;No ten&eacute;is alg&uacute;n pa&ntilde;uelo por ah&iacute; para taparle la hemorragia? &ndash; exclamo el cubano con cierto tono de asco en su voz.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Estoy helado de fr&iacute;o. &iquest;C&oacute;mo pod&eacute;is sobrevivir aqu&iacute; los madrile&ntilde;os? Yo creo que aqu&iacute; hasta los ping&uuml;inos se congelar&iacute;an. Con lo calentito que estar&iacute;a yo en mi Colombia natal &ndash; exclam&oacute; el que portaba una larga melena negra.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Te acostumbrar&aacute;s con el tiempo, Edwing. Por lo menos en parte. A m&iacute; s&oacute;lo me ha costado 10 a&ntilde;os. Pero recuerdo esa sensaci&oacute;n cuando aterrice aqu&iacute; desde Cuba.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pues a m&iacute; ni fu ni fa. Claro que nac&iacute;. &ndash; concluy&oacute; el tercero mientras se atusaba su barba blanca.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No pasa ni un alma por la calle. Si vi&eacute;ramos a alguien podr&iacute;amos pedirle que llamara a una ambulancia y pirarnos a casa a entrar en calor.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iexcl;Oyeeeee!. Ahora que me acuerdo. &iquest;D&oacute;nde hab&eacute;is dejado los camellos? &iquest;Est&aacute;n escondidos?</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Qu&eacute; dice ahora est&eacute; loco de camellos?</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Est&aacute; delirando. Nos est&aacute; confundiendo con los Reyes Magos. &iquest;recuerdas?</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Est&aacute; peor de lo que imaginaba.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Por qu&eacute; no me lo dec&iacute;s? &ndash; pregunt&oacute; Casimiro mientras golpeaba el hombro del amigo cubano.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;C&oacute;mo me vuelva a tocar le voy a dar con la mano abierta. &iexcl;Qu&eacute; pasado!</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Ten en cuenta su estado, hombre. No sabe ni lo que hace ni lo que dice.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Venga, cu&eacute;ntame. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los camellos? &iquest;Y los regalos?</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;D&eacute;jame a m&iacute;, H&eacute;ctor &ndash; dice el colombiano dando un paso hacia Casimiro separ&aacute;ndolo del cubano. Mira peque&ntilde;o, no podemos cont&aacute;rtelo porque si no dejar&iacute;a de ser un secreto, &iquest;no?</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Es verdad. Me gustan los secretos. Y los regalos. &iquest;Me hab&eacute;is tra&iacute;do muchas cosas? &ndash; pregunta Casimiro con una amplia sonrisa infantil en su rostro.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Eso lo descubrir&aacute;s cuando llegues a tu casa y te metas en la cama.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pues entonces, me voy corriendo. &iexcl;Qu&eacute; ilusi&oacute;n!</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Espera, espera. Primero hay que curar esa fea herida que tienes en la cabezota.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pero si no me duele.&nbsp; Deja que me vaya a casa.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Eso, d&eacute;jale que se vaya a su casa &ndash; dice Gonzalo.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No podemos y punto. Vamos a esperar a ver si aparece alguien que pueda ayudarnos.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Me hab&eacute;is tra&iacute;do el patinete que os he pedido? Espero que si porque me he portado muy bien con mama. La he ayudado mucho y he sacado buenas notas en el cole.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Esto es muy surrealista. Te prometo que no hab&iacute;a vivido nunca algo remotamente parecido.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pues vete preparando. Ac&aacute; en Espa&ntilde;a pasan cosas raras con cierta frecuencia. Ya lo iras viendo Edwing.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Quiero mi patinete. &iquest;Por qu&eacute; no me lo dais ya y os ahorr&aacute;is un viaje? Seguro que ten&eacute;is mucha prisa &ndash; suplic&oacute; Casimiro.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No podemos. Tenemos que d&aacute;rtelo en casa &ndash; grito enfadado H&eacute;ctor</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;No grites, H&eacute;ctor. C&oacute;mo se asome un vecino y vea a 3 tipos rodeando a otro sangrando van a pensar mal. Y terminaremos la noche en alguna comisar&iacute;a.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Casi lo prefiero con tal de librarme del pelma este.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;&iquest;Y qu&eacute; historia le contamos al polic&iacute;a acerca de la herida en la cabeza? &iquest;y sobre vuestros papeles de residencia?</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Joder, el zumbado este nos tiene cogido por los huevos. Mira, a tomar por culo el pr&oacute;jimo. V&aacute;monos. Ya se ocupar&aacute; alguien de &eacute;l. Son casi las 5 de la ma&ntilde;ana y empezar&aacute; a salir la gente a la calle. &iquest;no?</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Pues mira, tienes raz&oacute;n. Si t&uacute; ya no tienes escr&uacute;pulos en dejarle tirado, yo tampoco.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Ni yo.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Entonces, &iquest;a qu&eacute; esperamos? &ndash; pregunta Edwing mientras da la espalda a Casimiro y comienza a alejarse.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p><p><span style="font-size: medium;">Todos prosiguen su camino dejando a Casimiro all&iacute; de pie, embobado. El todav&iacute;a no termina de creerse que haya visto a los Reyes Magos. De repente, recuerda que no les ha dado las gracias por lo del patinete y sale corriendo hacia ellos.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Me cago en la puta. Nos sigue. Corred &ndash; exclama H&eacute;ctor</span></p><p><span style="font-size: medium;">Salen corriendo los tres como alma que lleva el diablo con Casimiro detr&aacute;s de ellos. Tras cien metros de carrera las escasas fuerzas que a&uacute;n quedaban en el amoratado cuerpo de Casimiro le abandonan por completo. Su cuerpo impacta, por segunda vez en la noche, contra el suelo.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;Cuando vuelve a abrir los ojos. Un operario del SAMUR le est&aacute; apuntado a los ojos con una peque&ntilde;a linterna.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;Est&aacute; bien. Tiene las pupilas dilatadas pero puede ser por el alcohol que ha ingerido. Pero de todas formas vamos a llevarle al hospital para que le hagan una revisi&oacute;n de esa herida en la cabeza.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;He visto a los 3 Reyes Magos. Y me van a traer el patinete que les hab&iacute;a pedido.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -&nbsp;S&iacute;, claro. Y yo ayer vi a Santa Claus, no te jode con el borracho.</span></p><p><span style="font-size: medium;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 16 Nov 2010 23:08:00 +0000</pubDate></item><item><title>Estresado</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/101301-estresado.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/101301-estresado.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; color: #000000; font-size: large;">Confirmado. Estoy estresado.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; color: #000000; font-size: large;">Ya no s&eacute; si es por la separaci&oacute;n de mis padres, el agobio del trabajo, los estudios, los dos relatos para el taller de escritura o esta miserable tiroides que se empe&ntilde;a en enfadarme con el mundo, en vigilar todas las horas de la noche.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; color: #000000; font-size: large;">Me hizo mucha gracias el otro d&iacute;a la doctora cuando me dijo que deb&iacute;a evitar el estress por el tema de la gl&aacute;ndula maldita. &iquest;C&oacute;mo? &iquest;C&oacute;mo puedo evitarlo con tantos frentes abiertos?</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; color: #000000; font-size: large;">Tengo ganas de dormir y descansar, de que mis padres se decidan de una vez, de descubrir lo que le ocurre a los protagonistas de los relatos. Ellos son unos traidores compinchados con la tiroides que se empe&ntilde;an en pedirme que les de voz cuando intento dormir. No s&eacute; si terminar&eacute; siendo escritor pero confieso que a veces no me resulta muy agradable pero la sensaci&oacute;n de ver un relato terminado suple todos esos momentos incomodos que se producen al intentar descifrar mis escritos.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; color: #000000; font-size: large;">Bueno, lo dicho, que se aceptan sugerencias para ayudarme a eliminar el estress que ya casi me invade por completo.</span></p><p><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; color: #000000; font-size: large;">Que los angelitos guarden vuestros sue&ntilde;os.</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 13 Oct 2010 23:26:00 +0000</pubDate></item><item><title>El esperado comienzo en el mundo de la literatura</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/100901-el-esperado-comienzo-en-el-mundo-de-la-literatura.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/100901-el-esperado-comienzo-en-el-mundo-de-la-literatura.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="color: #000000; font-size: medium;">Buenas a todos.</span></p><p><span style="color: #000000; font-size: medium;">Ahora que estoy comenzando el largo camino que lleva a intentar convertirse uno en escritor quiero compartir mis escritos con vosotros. Necesito una cr&iacute;tica seria, fiel y dura. Los golpes te motivan para mejorar, los halagos a quedar siempre en el mismo sitio.</span></p><p><span style="color: #000000; font-size: small;"><em><strong>La m&uacute;sica de Green Day atrona los o&iacute;dos de Sergio.&nbsp; Las l&iacute;neas blancas de la carretera pasan a gran velocidad bajo el coche. Gira la cabeza y est&aacute; all&iacute;. Sergio sonr&iacute;e. Curva en la carretera. S&oacute;lo queda s&oacute;lo silencio.</strong></em></span></p><p><span style="color: #000000; font-size: small;"><em><strong>Un triste gemido rompe la quietud de la noche. Levanta la cabeza intentando encontrarla. Algunos metros m&aacute;s all&aacute; yace inerte. Intenta acercase. Terribles dolores le impiden avanzar con rapidez deseada. Se arrodilla ante ella. No respira. Llora desconsoladamente intentando devolverle la vida con el calor de sus brazos.</strong></em></span></p><p><span style="color: #000000; font-size: small;"><em><strong>En un instante todo el lugar se llena de luces, uniformes y ambulancias. Con esfuerzo los sanitarios logran arrebat&aacute;rsela de su pecho. Un enfermero le sujeta fuertemente el brazo mientras otro le inyecta un fuerte tranquilizante. Sus p&aacute;rpados se van haciendo pesados hasta que cae dormido sobre la camilla. Con agilidad le introducen dentro de la ambulancia y tras cerrar las puertas con un fuerte portazo parten con rapidez hacia el gran hospital.</strong></em></span></p>]]></description><pubDate>Sat, 09 Oct 2010 18:43:00 +0000</pubDate></item><item><title>Hoy he vuelto a ti</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/032001-hoy-he-vuelto-a-ti.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2010/032001-hoy-he-vuelto-a-ti.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: small;">Es curioso comprobar todas las cosas buenas que nos aporta escribir un blog.</span></p><p><span style="font-size: small;">Hoy, despu&eacute;s de tanto tiempo, he vuelto a mi blog y me he entretenido en leer todos los art&iacute;culos publicados. Y veo como he sido capaz en todo ese tiempo de desnudar mi lado sentimental, ese lado que muchos hombres por inercia de la tradici&oacute;n negamos sin titubeos.</span></p><p><span style="font-size: small;">Pues yo no quiero ser un hombre m&aacute;s. Yo quiero disfrutar de mi lado sentimental. Quiero emocionarme con una canci&oacute;n, un poema, una pel&iacute;cula. Quiero llorar ante la pena y el dolor o cuando la felicidad de un abrazo de mi mujer me lo solicite. No muestro mi debilidad, como nos dec&iacute;an nuestros padres, sino mi fuerza.</span></p><p><span style="font-size: small;">Si soy capaz de sentir, soy capaz de comprender los sentimientos de los dem&aacute;s. Si soy capaz de comprender los sentimientos de los que me rodean, soy capaz de darles lo que necesitan a cada momento. Si soy capaz de darles lo que necesitan a cada momento, conseguir&eacute; que este unidos a mi. Si consigo que est&eacute;n unidos a mi, no los perder&eacute; nunca. Si no los pierdo nunca, ellos ser&aacute;n mi fuerza, una fuerza incomensurable.</span></p><p><span style="font-size: small;">Solamente aquellos que hemos probado del dulce nectar de escribir nuestro blog entendemos la paz, la tranquilidad y la liberaci&oacute;n que nos produce. Mientras escribimos, nos sentimos libres para desnudarnos en todos los sentidos, con la fingida sensaci&oacute;n de que s&oacute;lo estamos nosotros, de que nadie nos ve.</span></p><p><span style="font-size: small;">Que bien me siento. Creo que deber&iacute;a escribir m&aacute;s a menudo. &iquest;No crees?</span></p>]]></description><pubDate>Sat, 20 Mar 2010 13:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>La irresistible fuerza de la costumbre</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2009/080301-la-irresistible-fuerza-de-la-costumbre.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2009/080301-la-irresistible-fuerza-de-la-costumbre.php</guid><description><![CDATA[<p>Muchas veces hacemos cosas por simple rutina, por una pura cuesti&oacute;n de costumbre. No le damos importancia ni significado. Simplemente lo hacemos.</p><p>Pero cuando esa rutina se rompe empezamos a valorar la importancia y el significado de todas esas cosas. Hoy, echo de menos esas rutinas, que incluso antes me pod&iacute;an llegar a molestar. Las caricias, los gestos, las palabras, los momentos, las pausas&nbsp;cobran hoy significado m&aacute;ximo.</p><p>Tambi&eacute;n es curioso comprobar el delgado l&iacute;mite del disfrute y la fuerza que impone la costumbre. Lo que ayer disfrutabas, hoy no lo haces tanto si falta una pieza del engranaje de la rutina.</p><p>S&eacute; que la rutina volver&aacute; pero esta vez ser&aacute; muy diferente pues he aprendido a valorar lo que se esconde en ella.</p>]]></description><pubDate>Mon, 03 Aug 2009 14:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>Gente solitaria</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2009/073001-gente-solitaria.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2009/073001-gente-solitaria.php</guid><description><![CDATA[<p>Hoy me he dado cuenta de que hay mucha gente solitaria por la vida.</p><p>Esa gente solitaria, que vagan por el metro, sin ver que hay m&aacute;s gente a su alrededor. Esa gente que golpea, empuja, te mete el codo en la boca, te entorpece el paso...</p><p>Esa gente solitaria, que caminan pausadamente por la calle, sin ver al resto de transeuntes, empujandolos contras las paredes, molestando, sin pedir perd&oacute;n.</p><p>Esa gente solitaria, que conducen coches, sin ver a los dem&aacute;s coches, pensando que la carretera es completamente suya. Y como suya que es para que malgastar el tiempo en poner el intermitente para indicar el cambio de carril, para que acelerar si van s&oacute;lo y as&iacute; pueden deleitarse con el paisaje que Dios le ha puesto delante s&oacute;lo para ellos.</p><p>Esa gente solitaria, que tienen un gran centro comercial s&oacute;lo para ellos y te pasan los carritos por encima de los pies, te golpean por la espalda, de lado, de frente,...</p><p>Un abrazo muy fuerte para todas esas gentes solitarias. Espero que pronto la &uacute;nica neurona residente en sus cerebros sea capaz de reproducirse para que ya no se sienta tan sola.</p>]]></description><pubDate>Thu, 30 Jul 2009 09:32:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#xBF;Por que te ten&#xED;a tan olvidado?</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2009/072901-por-que-te-tenia-tan-olvidado-.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2009/072901-por-que-te-tenia-tan-olvidado-.php</guid><description><![CDATA[<p>Es curioso como la vor&aacute;gine en la que nos envuelve la vida nos hace olvidar cosas que nos provocan peque&ntilde;os placeres, personas con las que nos gustaba compartir momentos, costumbres que nos resultaban agradables.</p><p>Es curioso sentir esa necesidad de hacer algo, de decir algo y dejarlo todo para ma&ntilde;ana.</p><p>Hoy, gracias a mi buen amigo Dani Barranquero (Sr. ACB), he recordado que ten&iacute;a un blog, un espacio alejado de ese remolino llamado vida en el que ten&iacute;a la buena costumbre de sentarme para contemplar pacientemente lo ocurrido en el d&iacute;a, en la semana. Y encima me siento tonto por partida doble. Por una parte por olvidar ese gratificante momento de sentarte delante del ordenador y escribir tus pensamientos, tus sentimientos. Y por otra parte por tener una necesidad imperiosa de escribir, de liberar de mi alma los peque&ntilde;os detalles que la vuelven opaca, y no hacer nada al respecto, dejarlo todo para otro momento.</p><p>Vamos a ver si ahora, soy capaz de llevar un buen ritmo en mi blog.</p><p>Nos vemos.</p>]]></description><pubDate>Wed, 29 Jul 2009 09:36:00 +0000</pubDate></item><item><title>Un video maravilloso</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/090201-un-video-maravilloso.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/090201-un-video-maravilloso.php</guid><description><![CDATA[<p>Me encanta esta canci&oacute;n y quiero compartirla con todos vosotros. Se me pone la carne de gallina cada vez que la escucho y veo el video.</p><p>Un saludo a todos.</p>]]></description><pubDate>Tue, 02 Sep 2008 18:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>Una noche m&#xE1;gica</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/062901-una-noche-magica.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/062901-una-noche-magica.php</guid><description><![CDATA[<p>Ayer,S. y yo vivimos una noche m&aacute;gica.Todo empes&oacute; con una velada rom&aacute;ntica en el cine viendo Sexo en Nueva York.Es &iacute;ncreible pero esa pel&iacute;cula me abri&oacute; muchos los ojosy me hizo pensar en cosas en las que antes no hab&iacute;a pensado ni por asomo. Me ayudo a comprender el mundo absurdo de las etiquetas que nos ponemos en nuestra vida y me sirvi&oacute; para comprender m&aacute;s a S.</p><p>Eso se noto obviamente y cuando termin&oacute; la pel&iacute;cula y mientras paseabamos nuestro amor por el centro comercial y charlamos sucedi&oacute; el momento m&aacute;gico. Nuestras almas se fundieron y comenzaron a hablar entre ellas. Nuestros corazones se enlazaron en una di&aacute;lectica acerca de la vida y hablaron el mismo lenguaje. Ya no me quedan dudas. S. es la mujer de mi vida, la persona con la que quiero pasar el resto de mis dias. Hab&iacute;a visto la belleza de su alma pero ayer la contemple en toda su plenitud y me dej&oacute; boquiabierto. Es una mujer &iacute;ncreible.</p><p>Estaba como loco por casarme con ella pero ahora comprendo que los m&aacute;s importante es que estemos juntos, siempre juntos. No me hace falta la etiqueta de marido y mujer, me basta saber que seremos siempre el uno del otro. S&oacute;lo quiero tenerla a mi lado cuando despierto,cuando me duermo, en los momentos buenos y en los malos y para eso da igual como nos llamemos.</p><p>Una noche m&aacute;gica que espero se repita muchas m&aacute;s veces en nuestras vidas.</p><p>Siempre tuyo. Siempre mia. Siempre nuestros.</p>]]></description><pubDate>Sun, 29 Jun 2008 09:36:00 +0000</pubDate></item><item><title>UN EMAIL PRECIOSO</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/062701-un-email-precioso.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/062701-un-email-precioso.php</guid><description><![CDATA[<p>A continuaci&oacute;n voy a poner un mail que me han enviado hoy y me ha tocado el alma y me ha llevado a reflexionar mucho sobre mi vida.</p><p>Ahora que he muerto...</p><p>Que sucede? no entiendo, solo sent&iacute; un dolor fuerte en la cabeza, mareos... y ahora tan confundido. Que pasa? Por qu&eacute; mi esposa corre y llora?.</p><p>Dicen que mor&iacute;, pero no, estoy aqu&iacute; pero ellos no me ven y no puedo abrazarlos.</p><p>Oh! ya veo, est&aacute;n trasladando a alguien en un coche f&uacute;nebre, soy yo mismo, que extra&ntilde;o. Veo a mi familia con gran dolor, todos lloran, pero yo solo veo, ya no siento dolor ni tristeza, es como ser un espectador.</p><p>Pasan los d&iacute;as, mi familia regresa a casa sin mi, les he dejado un gran vac&iacute;o. Ya alguien ocupa mi puesto de trabajo, todo vuelve a ser como antes, corren, atienden llamadas, hacen pagos, env&iacute;an documentos, firman planillas, en fin es como si nunca hubiese faltado yo, que bien, algunos compa&ntilde;eros se acuerda de mi a ratos y lamentan que ya no est&eacute;.</p><p>Sin embargo en mi familia, el vac&iacute;o persiste, mi esposa llora, est&aacute; confundida, no sabe como hacer sin mi, mi hija peque&ntilde;a pregunta: Donde est&aacute; papa? y mi esposa le dice que en el Cielo. Mi hija mayor acaba de comprender dolorosamente lo que es la muerte, no deja de llorar, no quiere ir a clases, no se puede concentrar, tampoco come. Mi perro se par&oacute; en la puerta y de ah&iacute; no hay quien lo saque, come, bebe agua y regresa a su puesto de espera.</p><p>Pasa el tiempo, mi hijo cumple cuatro a&ntilde;os y yo no estoy. El se aferra a su mama, se ha vuelto t&iacute;mido y retra&iacute;do, no hay una figura paterna para el, ya papa no est&aacute;... Mi hija ya de 11 a&ntilde;os casi no habla, a veces su mama la encuentra llorando, baj&oacute; mucho las notas y no muestra inter&eacute;s por nada... Mi querida esposa, con toda la carga sobre sus hombros, la responsabilidad de los hijos peque&ntilde;os, tiene que sonre&iacute;r a los ni&ntilde;os para darles fortaleza...</p><p>Ya paso un a&ntilde;o y todo siguel igual, en casa el vac&iacute;o, la tristeza, en la empresa donde trabajaba ya nadie me nombra y todo sigue igual sobre la marcha... &iquest;Sabes que dijo el forense? Que mor&iacute; por stress, en mi cerebro revent&oacute; una vena por una subida de tensi&oacute;n que me dio, cuando me llamaron de mi trabajo y me dijeron que de los 10 caminos que solicite solo llegaron 7.</p><p>Y todo acabo...Ahora me doy cuenta que para la empresa que trabajas siempre ser&aacute;s uno mas, completamente reemplazable en cualquier momento, pero que para mi familia era &uacute;nico e irremplazable...Ahora me he dado cuenta que mi mejor empresa siempre fue mi familia...Mi querida familia...</p><p>POR FAVOR DEDICATE A LO QUE DE VERDAD ES IMPORTANTE, TODOS NECESITAMOS UN TRABAJO QUE NOS PERMITA CUBRIR NUESTRAS NECESIDADES BASICAS, PERO NO TE ENTREGUES A UNA EMPRESA, ENTREGATE A TUS SERES QUERIDOS...ABRAZA A TUS HIJOS, VISITA A TUS PADRES, BESA A TU ESPOSA, LLAMA A TUS AMIGOS, ES A ESTOS SERES A QUIENES DE VERDAD LE HARAS FALTA CUANDO YA NO ESTES.</p><p>NO ESPERES A QUE SEA DEMASIADO TARDE...</p>]]></description><pubDate>Fri, 27 Jun 2008 09:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>Hola 2&#xBA; A. Adios sufrimiento</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/061601-hola-2-a-adios-sufrimiento.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/061601-hola-2-a-adios-sufrimiento.php</guid><description><![CDATA[<p>Por fin, despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os terribles, de desesperaci&oacute;n y sue&ntilde;os rotos hemos conseguido despertar de la pesadilla. Por fin, volver&eacute; a ver aquello que hizo glorioso este deporte, el ans&iacute;a de ganar, de triunfar sobre el otro equipo. Se acabaron las l&aacute;grimas por ver como nos quedabamos a las puertas del sue&ntilde;o.</p><p>Hoy, mi rayito, ese equipo forjado en un barrio obrero, alimentado por la sangre y el aliento de sus currantes habitantes, ha vuelto a ocupar un puesto que nunca deb&iacute;a haber abandonado. Hoy, hemos alcanzado la categor&iacute;a de plata del futbol espa&ntilde;ol. Dejamos atr&aacute;s a equipos infames que se conformaban con empatar, rehusando la lucha y el futbol, ese que inexplicablemente les da de comer.</p><p>Hoy he vuelto a llorar por mi Rayito cuando el &aacute;rbitro indic&oacute; la finalizaci&oacute;n del encuentro certificando el ascenso de categor&iacute;a. He vuelto a recordar el sabor amargo que se nos qued&oacute; el a&ntilde;o pasado en Eibar. Han vuelto a sonar en mi cabeza los comentarios "graciosos" sobre donde se encontraba jugando mi equipo. He vuelto a recordar esas noches m&aacute;gicas de Copa del Rey y de la UEFA. He vuelto a recordar a los amigos que lucharon a nuestro lado y cayeron en la lucha.</p><p>Y estoy feliz por la enorme lecci&oacute;n que hemos aprendido todos los vallekanos. Hay que seguir luchando hasta conseguir la victoria. No importa cuantas veces no hagan besar el suelo. Hay que levantarse siempre. Gracias a Pepe por sus declaraciones agradeciendonos el apoyo a los cinco mil de siempre y dedicarnos el triunfo. Juntos hemos sufrido y juntos debemos celebrarlo. Reconozco que me jode bastante toda la gente que no ha pisado el campo en todo el a&ntilde;o o en su puta vida y estaban alli borracho celebrando el no se qu&eacute;. Pero me da igual, me quedo con el reconocimiento del verdadero heroe de todo esto.</p><p>Gracias chicos. Y ahora a descansar y a coger fuerzas. La guerra no ha terminado a&uacute;n. Solamente hemos ganado una batalla. Tenemos que seguir luchando para llegar a ocupar el puesto que realmente merecemos, llegar a 1&ordf;, para que toda Espa&ntilde;a y todo el mundo vea de lo que es capaz un barrio obrero cuando pone todo su empe&ntilde;o en la lucha.</p><p>Los vallekanos nunca se rinden. Se levantan y continuan. No importa cuantos muros nos pongan delante, ni cuanto tardemos en echarlo abajo. Seguiremos constantes en la lucha.</p><p>&nbsp;</p><p>P.D: Malague&ntilde;os esperarnos que pronto llegaremos y disfrutaremos juntos del maravilloso deporte que es el futbol y de algo m&aacute;s extraordinario a&uacute;n, nuestra amistad. Hasta la victoria, siempre!!</p>]]></description><pubDate>Mon, 16 Jun 2008 16:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>La alegr&#xED;a</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/052801-la-alegria.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/052801-la-alegria.php</guid><description><![CDATA[<p>&iquest;Cuantas veces a lo largo de vuestra vida hab&eacute;is intentado ser felices, sentir alegr&iacute;a?. &iquest;Y cu&aacute;ntas veces, de todas esas, hab&eacute;is sentido plenamente que lo conseguisteis?. Muy pocas o ninguna, &iquest;verdad?.</p><p>No os agobieis. Vosotros no sois el problema ni vuestra vida es una mierda. Simplemente os han hecho un lavado de cerebro. &iquest;Quien os preguntar&eacute;is algunos?. Pues lo ten&eacute;is delante de vosotros todo el d&iacute;a. Os acompa&ntilde;a mientras vais en el autobus o el metro camino del trabajo. Lo pod&eacute;is ver en la mayor&iacute;a de las horas de descanso que disfrut&aacute;is.</p><p>Las malditas multinacionales. Nos inundan con su publicidad y su idea de vida maravillosa (casualmente con sus productos ser&iacute;a maravillosa). Nos volvemos tontos por tener un frigorifico AEG de &uacute;ltima generaci&oacute;n, un coche potente y &uacute;ltimo modelo, una casa grande, ropa de dise&ntilde;o,.... Y nosotros en lugar de revelarnos seguimos como corderillos sus dictamenes de una via plena.</p><p>Y todo eso tiene un a&uacute;tentico problema: se necesita dinero para todo ello. Luego para tener una vida plena (seg&uacute;n las multinacionales) debemos de tener dinero suficiente. Como la mayor&iacute;a (por lo menos eso creo yo, si no que me lo digan) s&oacute;lo tenemos lo justo y suficiente para sobrevivir tenemos que obtenerlo de alguna forma. Y legal y decente s&oacute;lo hay una trabajar. Trabajamos m&aacute;s y m&aacute;s horas para poder aspirar a esos productos que hacen maravillosa nuestra vida. Y si trabajamos muchas horas al cabo del d&iacute;a para conseguir dinero con el que comprar todo esto me surge una pregunta: &iquest;Y cuando co&ntilde;o vamos a tener tiempo para disfrutarlas?</p><p>He descubierto que la alegr&iacute;a est&aacute; en otros sitios, en otros lugares. Y no existe una &uacute;nica alegr&iacute;a, espl&eacute;ndida y maravillosa. Hay muchas y todas ellas peque&ntilde;as. No aspires a lo grande y disfruta de lo peque&ntilde;o. Disfruta de la alegr&iacute;a que provoca un ni&ntilde;o con su risa. Disfruta de la alegr&iacute;a que te proporciona el abrazo de la persona amada, del ser querido. Disfruta de la alegr&iacute;a que aparece cuando pasas un rato con tus amigos. Ah&iacute; est&aacute; el verdadero secreto.</p><p>Disfruta del momento ahora. No pienses excesivamente en el ma&ntilde;ana. Y recuerda siempre:</p><p>&nbsp;</p><p>&iquest;QUE FELICIDAD TE PUEDE PROPORCIONAR UN COCHE O UN FRIGORIFICO O UNA CERVEZA QUE NO TE PUEDA PROPORCIONAR LAS PALABRAS DE TU AMADA, DE TU FAMILIA O DE TUS AMIGOS?</p>]]></description><pubDate>Wed, 28 May 2008 15:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>D&#xED;a sentimental</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/052701-dia-sentimental.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/052701-dia-sentimental.php</guid><description><![CDATA[<p>No se por qu&eacute; pero hoy me encuentro muy sentimental. F&aacute;cilmente afloran a mi recuerdos de otros tiempos mejores, rodeados de gente que ya han abandonado el tren de la vida.</p><p>Y rebuscando en Youtube me he encontrado con un video que me ha hecho derramar m&aacute;s de una l&aacute;grima. Quer&iacute;a compartirlo con vosotros.</p>]]></description><pubDate>Tue, 27 May 2008 16:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>El proceso sigue su curso</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/051801-el-proceso-sigue-su-curso.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/051801-el-proceso-sigue-su-curso.php</guid><description><![CDATA[<p>Por suerte, el proceso sigue su curso. Hay muchos altibajos pero continua sin cesar. Hay veces en los que tengo ganas de rendirme pero gracias a vuestro apoyo y en especial al de S. nunca he llegado a hacerlo.</p><p>Hoy vuelto a llorar como hacia tiempo. He vuelto a experimentar la sensaci&oacute;n del nudo en la garganta y despu&eacute;s he abierto el grifo de mis poco usados lacrimales. Ha sido, como no, recordando a mi t&iacute;o, aquel que tanto ha aportado en mi vida. Alg&uacute;n d&iacute;a os contar&eacute; m&aacute;s cosas sobre &eacute;l. Permitirme hoy que me lo quede reservado s&oacute;lo para mi.</p><p>Cada vez vuelvo a estar m&aacute;s cercano a mi lado sensible, ese lado que dej&eacute; aparcado en alg&uacute;n lugar del cementario de Malag&oacute;n. Hoy vuelvo a sentir m&aacute;s. Gracias a Dios (aunque no crea en &eacute;l) y sobre todo gracias a todos aquellos que me est&aacute;is ayudando d&iacute;a a d&iacute;a a conocer un nuevo modo de vivir.</p><p>Lo dicho, el proceso sigue su curso y cada d&iacute;a queda menos para ver al verdadero Dani, aquel ni&ntilde;o que lloraba por las hormigas muertas o porque alguien querido le hab&iacute;a dado un beso de coraz&oacute;n.</p>]]></description><pubDate>Sun, 18 May 2008 23:40:00 +0000</pubDate></item><item><title>Empieza mi a&#xF1;o xacobeo</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/051301-empieza-mi-ano-xacobeo.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/051301-empieza-mi-ano-xacobeo.php</guid><description><![CDATA[<p>Ya es oficial. Empieza mi a&ntilde;o xacobeo, mis 33 a&ntilde;os. Espero no tener que pasar por todo lo que pas&oacute; Jes&uacute;s.</p><p>33 a&ntilde;os. Uff, quien se lo dir&iacute;a a mi madre y en especial a aquel m&eacute;dico que me pronostico tan poco tiempo de vida. 33 a&ntilde;os llenos de alegr&iacute;a, tristezas, sonrisas y l&aacute;grimas. Tantos recuerdos, tantas experiencias inolvidables, tantos sucesos por olvidar.</p><p>Tal vez, aunque piense que la vida me ha tratado muy mal, no sea as&iacute;. Seguramente la vida me ha ense&ntilde;ado su lado m&aacute;s duro y amargo para que ahora pueda saborear mejor los momentos felices y alegres. Lo &uacute;nico malo es que todas esas desagradables etapas han dejado marcas muy profundas en mi alma, de esas que no se olvidan con el paso de los a&ntilde;os. Ser&eacute; otra persona en cuanto aprenda que nunca se pueden olvidar o dejar a&acute;tras sino que debo convivir el resto de mi vida con ella. Alg&uacute;n d&iacute;a aprender&eacute;.</p><p>Daros las gracias a todos los que os hab&eacute;is acordado de mi mediante llamada, mensaje o recuerdo. No necesito la palabra felicidades. Para mi lo m&aacute;s importante es saber que cuando os necesite estar&eacute;is all&iacute; los primeros para brindarme vuestra auda y vuestro apoyo.</p><p>Pero lamentablemente&nbsp;y aunque hoy quisiera ser feliz el recuerdo de los que ya no est&aacute;n a mi lado me hacen sentirme muy triste. Sigo necesitandolos mucho en cada paso de mi vida. Alg&uacute;n d&iacute;a encontrar&eacute; a esas personas que ocupen sus lugares y me hagan sentir menos triste. Todos los que he conocido en estos &uacute;ltimos meses est&aacute;is trabajando muy duro para ayudarme a ello, por eso s&oacute;lo puedo mostrar agradecimiento para todos vosotros.</p><p>La vida se me est&aacute; haciendo muy dura pero gracias a vosotros y en especial a mi adorada ni&ntilde;a se me est&aacute; haciendo mas llevadero. Ha empezado una nueva vida, mi resurrecci&oacute;n pero estoy avanzando lentamente por ese nuevo camino. Me dan miedo las luces que me encuentro y cada paso es muy lento por el miedo tan grande que siento. Tengo miedo de lo que me vaya a encontrar a cada recodo. Deb&eacute;is de comprenderlo&nbsp;que es muy diferente caminar por un bosque oscuro al que no entra la luz que hacerlo por una amplia llanera ba&ntilde;ado por la luz del sol.</p><p>No par&oacute; de repetirme aquello de que no importa ir r&aacute;pido o deprisa sino llegar a la meta. No importa la posici&oacute;n s&oacute;lo superar elreto y llegar.</p><p>Muchas gracias a todos. Os adoro.</p>]]></description><pubDate>Tue, 13 May 2008 00:36:00 +0000</pubDate></item><item><title>A mis compis</title><link>https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/050502-a-mis-compis.php</link><guid isPermaLink="true">https://laalegriadelavida.blogia.com/2008/050502-a-mis-compis.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>Hace mucho ten&iacute;a ganas de escribir algo acerca de mis nuevos compis. Hace mucho tiempo que ten&iacute;a ganas de darles las gracias por todo lo que&nbsp;me han aportado en tan poco tiempo. Los ojos de mi mente se han abierto de par en par y empiezo de nuevo a ver cosas que estaban ocultas. Ahora soy como un ni&ntilde;o peque&ntilde;o, una verdadera esponja, que aprende de todos y de todo.</strong></span></p><p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>Quiero dar las gracias a mis nuevos compa&ntilde;eros de todo coraz&oacute;n.</strong></span></p><p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>A Emi porque a su lado estoy aprendiendo a gestionar mi mal humor, mi impaciencia, mi impulsividad. Estoy aprendiendo que si te quedas quieto veras que todo llega a ti. &iexcl;&iexcl; Cu&aacute;nto tiempo he perdido y cuanta paciencia he gastado en conseguir cosas que seg&uacute;n me acercaba se alejaban un poco!!. Gracias tio, sigue ense&ntilde;andome aunque a veces te saque de quicio por mis vicios adquiridos en el pasado.</strong></span></p><p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>A Julito porque a su lado estoy aprendiendo a poner la educaci&oacute;n y el buen comportamiento por encima de todo. &iexcl;&iexcl; Qu&eacute; paciencia tienes con los clientes, tio!!. Muchas veces me dejas boquiabierto al escucharte.</strong></span></p><p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>A Mariano, que d&iacute;a a d&iacute;a me va ense&ntilde;ando la importancia de la familia en la vida de uno. Quiero seguir aprendiendo de ti esa capacidad maravillosa de dejar todos los lios del trabajo atr&aacute;s en cuanto acaba nuestra jornada laboral.</strong></span></p><p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>A Ali, que con su dulzura y su paciencia, me esta haciendo ver las cosas desde otro prisma, un cristal que conoc&iacute;a que estaba ah&iacute;. Gracias por tratarme como si fuera un viejo amigo al que ayudar siempre.</strong></span></p><p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>Y Raquel, la benjamina, gracias por ense&ntilde;arme que no hace falta mostrar dureza para parecer un tipo duro e inflexible. Eres como un junco de bamb&uacute;, flexible, seg&uacute;n sopla el viento y dura cuando necesitas proteger lo tuyo.</strong></span></p><p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>En fin gracias a todos por acogerme de tan buen grado y por abrirme vuestro coraz&oacute;n y hacerme un hueco.</strong></span></p><p><span style="font-family: comic sans ms,sans-serif;"><strong>Un abrazo.</strong></span></p>]]></description><pubDate>Mon, 05 May 2008 23:46:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
